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¡Chau molestias por la dentición!

Guía NUK para el desarrollo bucal saludable de tu bebé

Si bien es cierto que muchos bebés sufren con la salida de los primeros dientitos, hay que tener en cuenta que no es algo que les sucede a todos, por lo que no necesariamente le pasará a tu bebé. Recordá que la erupción de los primeros dientes es una etapa totalmente normal del desarrollo de todo niño y, por lo tanto, no hay motivo de preocupación.

Sin embargo, durante el proceso de dentición, los bebés pueden presentar algunos síntomas: dejar de dormir bien, tener menos apetito, estar permanentemente irritados, y hasta tener fiebre, diarrea o erupciones cutáneas. Estos últimos síntomas sólo están relacionados con la dentición en forma indirecta. ¿Por qué? Porque para aliviar la incomodidad durante esta etapa, los bebés llevan a su boca todo lo que está a su alcance, y debido a esto pueden tomar contacto con bacterias y suciedad, que tras ser ingeridas, pueden llegar al aparato digestivo (¡a prestar atención!).

Por otra parte, la masticación estimula mucho la producción de saliva, por lo que el bebé comienza a babear, lo que puede provocar irritaciones en la piel sensible alrededor de su boca.

La necesidad de masticar del bebé aumenta a medida que van saliendo los primeros dientes. De hecho, la masticación acelera la dentición. Los anillos de silicona y los mordillos refrigerados -que deben ser resistentes sin ser demasiado duros- son la mejor manera de ayudar a aliviar la incomodidad provocada por la dentición. Por lo tanto, es muy importante que tanto el material del mordillo como su contenido sean completamente inofensivos. Cuando se los conserva en la heladera -y gracias al frío- alivian aún más el dolor. Pero jamás los guardes en el congelador: si la temperatura del mordillo es demasiado fría, tu bebé podría sufrir quemaduras en los labios y en la membrana mucosa.

En esta etapa, a algunos bebés les gusta morder un pedazo de manzana o la cáscara dura del pan (que también son indicados, siempre y cuando supervises a tu bebé en todo momento para evitar que se ahogue con alimentos con los cuales aún no está familiarizado).

Si el nacimiento de los primeros dientecitos resulta muy doloroso para tu bebé, a punto tal que los mordillos no produzcan alivio, consultá al pediatra o a un odontólogo.

Cuidados dentarios para los más chiquitos

Cuando surgen los primeros dientitos, la higiene oral es esencial para el futuro desarrollo de la dentición. Con la salida de las esas primeras piezas dentarias el niño aprenderá a “comer como un adulto”, pero además dará un gran salto en el desarrollo del habla: los dientes son, de hecho, una condición necesaria para la correcta articulación de los sonidos. Pero además, el movimiento diario de la masticación también estimulará el crecimiento continuo de la mandíbula. 

La función de los dientes temporarios (o de leche) es “reservar” el lugar para la dentición permanente: los futuros dientes se acomodarán en la posición ocupada por sus antecesores. Si un diente de leche cae en forma precoz debido a una caries, puede ocurrir que los dientes vecinos se desplacen para “ocupar” el lugar vacío, por lo que el diente permanente correspondiente no tendrá espacio y tendrá que apiñarse para encontrar su lugar. Por lo tanto, hay muchos motivos para cuidar bien de la dentición de leche desde el primer día.

Existen 4 etapas que favorecen al desarrollo oral del niño: succión, masaje, entrenamiento y limpieza. Y las bases de este buen desarrollo son lanzadas inmediatamente después del nacimiento por el amamantamiento materno, donde el bebé aprende a succionar correctamente.

La segunda etapa se presenta tan pronto como los dientes salen: los bebés sienten una gran necesidad de masajear sus encías y arcadas maxilares.

Con la dentición, siguen las etapas 3 y 4: entrenamiento y limpieza. Cepillar los dientes es algo que necesita ser aprendido, por lo que resulta ideal contar con un set de entrenamiento para higiene bucal, compuesto por entrenadores y cepillos especiales para esa etapa. Con cerdas suaves y resistentes a las mordidas, el cepillo de entrenamiento limpia suavemente las puntas visibles de los primeros dientitos. Alrededor de los 12 meses, es hora de que el bebé tenga su propio cepillo de dientes, con cabeza redondeada para su delicada boquita.

Con la colaboración del Doctor en Odontología Hubertus von Treuenfels.

Para mayor información visitá nukargentina.com.ar

 

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