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Cómo elegir al pediatra de tu hijo

El pediatra -en especial durante los primeros meses de vida- es el referente absoluto en casi todos los aspectos relacionados con el bebé. Por eso, es importante encontrar a la persona indicada, y que la búsqueda comience antes del nacimiento. Por esto, a la hora de elegir al pediatra de tu hijo, hay cuestiones básicas que no se deben pasar por alto, y es fundamental que comparta los principios y convicciones de los padres. No hay que olvidar que la salud de tu hijo estará en sus manos durante mucho tiempo. 

Pediatra a medida

Desde luego que no existe “un pediatra ideal” para todas las madres, sino que cada una elegirá el suyo. Todas las mamás son diferentes, y los médicos también lo son. Por esto, a la hora de decidir, el estilo del profesional suele depender del estilo de la mamá. 

Algunos pediatras tienen un carácter muy paternalista o maternalista: no se limitan a revisar al niño y escribir una receta, sino que tienen una predisposición natural a esclarecer todas las dudas de los padres. 

Otros son más distantes y fríos en su relación con los pacientes. Luego de un cordial saludo, revisan al pequeño en silencio, después piden a la mamá que lo vista, se sientan en el escritorio y extienden una receta, dando apenas algunas explicaciones.

Pero, más allá de que sea más o menos paternalista, hombre o mujer, hay características que todos los padres buscan. No sólo atenderá cada uno de los catarros, anginas, dolores de oído, y diarreas, sino que controlará su crecimiento y desarrollo. Por esto es preciso que la persona elegida inspire la suficiente tranquilidad como para confiarle la salud del pequeño. 

Qué características debe tener un pediatra

  • Capacidad para escuchar.
  • Predisposición para contestar cada pregunta de los padres, en forma clara y precisa, teniendo en cuenta que a ellos les interesa mucho su respuesta, ya que se trata de la salud de su hijo.
  • Sentir amor por los niños (eso se “percibe” en la primera consulta).

A la hora de elegir, la comodidad que brinda la proximidad del consultorio no debe ser más importante que la capacidad del pediatra.

Qué tener en cuenta para hacer una correcta elección

*La ubicación del consultorio

Recorrer grandes distancias no es lo más cómodo cuando uno tiene que trasladarse con un bebé en brazos, bolso cambiador, y cochecito. Que el consultorio esté cerca del domicilio, es sin duda una ventaja, más aun cuando el bebé está enfermo. Pero este no debe ser un factor decisivo de la elección. La comodidad que brinda la proximidad no debe ser más importante que la capacidad del profesional.

Es muy fácil caer en la tentación de elegir el pediatra que está más cerca de casa, pero hay que tener en cuenta que no se está eligiendo calles, sino a la persona que cuidará la salud de tu hijo hasta que llegue a la adolescencia (¡muchísimo tiempo!).  

*Horario de atención

Punto fundamental cuando ambos padres trabajan. Dado que el horario de la mayoría de la gente es de 9 a 18, es importante que el médico pueda atenderlos a última hora de la tarde, una vez finalizada la jornada laboral (o por el contrario, a la mañana muy temprano). Esto no quiere decir que se debe descartar a los profesionales que atienden su consultorio entre las 2 y las 5 de la tarde. Pero sí hay que tener en cuenta que para llevar al pequeño al médico, seguramente debas pedir permiso en el trabajo.

*Consultas telefónicas ¿sí o no?

Es habitual que las mamás tengan dudas sobre algún aspecto de la salud de su bebé, que no necesariamente requieren una cita con el médico. En la práctica, estas consultas se resuelven mediante un llamado telefónico o un mensaje de WhatsApp. Lo más común es que la mamá llame al consultorio, y que el médico -entre una consulta y la siguiente- conteste la llamada. Es importante saber cómo maneja el pediatra estas situaciones con anticipación, para no llevarse sorpresas en el momento en que sea necesario recurrir a ellas. 

*Vacaciones y fines de semana

Es fundamental tener en cuenta que los médicos son personas, que tienen derecho a descansar durante el fin de semana y estar con su familia, y a salir de vacaciones. En este caso, suelen dejar algún colega como “reemplazo”, que verá a los pacientes que necesiten una atención urgente o deban hacer su consulta de rutina. Lo ideal sería conocerlo con antelación. 

*La opinión de sus pacientes 

El conocimiento médico sobre la especialidad, el concepto de sus colegas, la proximidad del consultorio, una buena relación durante las consultas, son factores que cuentan a la hora de tomar la decisión. Pero nada más contundente que la opinión de los propios pacientes. Por eso, en la medida de lo posible, es muy útil contar con la opinión de otras mamás o papás cuyos hijos se atiendan con el profesional.

*Capacidad para escuchar 

Si una vez elegido el pediatra, notas que su opinión es sacrosanta, y que hace oídos sordos a tus inquietudes o aportes, es bueno pensar en un cambio. 

El médico pediatra es el mejor consejero para la salud y el desarrollo de tu bebé, y es importante que sepa escucharte y darte todas las respuestas, ya que el niño en cuestión es tu hijo.

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