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Qué es el Baby Led Weaning

Durante los primeros 6 meses, el bebé se alimenta pura y exclusivamente con leche, sea materna o de fórmula. Pero a partir de este momento se inicia una etapa en la que descubrirá nuevos sabores, nuevos aromas, nuevas texturas. Llegó la hora de la alimentación complementaria. Recibe este nombre porque, durante todo el primer año de vida, la fuente principal de alimento seguirá siendo la leche (materna o de fórmula), y los alimentos “complementan”, teniendo una función más de aprendizaje que de nutrición.

El BLW es la alimentación complementaria guiada por el bebé, excluyendo papillas y cucharas, y sin intervención del adulto.

En qué consiste

Tradicionalmente, los protagonistas de la introducción de los primeros sólidos fueron papillas y cucharas. Sin embargo, en los últimos tiempos empezó a sonar un término para muchos desconocido, y que poco tiene que ver con eso.

BLW es la sigla de la expresión en inglés Baby-Led-Weaning, que significa alimentación complementaria guiada por el bebé. Este movimiento surgió hará unos 10 años, en el Reino Unido y en Nueva Zelanda.

El fundamento del BLW es que un bebé de 6 meses ya tiene el desarrollo neurológico suficiente como para comer en forma independiente usando sus manitos, y que no precisa que alguien le dé de comer. Asimismo, sostiene que el pequeño tampoco necesita que se modifiquen las texturas de los alimentos.

Lo que propone el BLW -como alternativa a la alimentación triturada y con cuchara- es que la incorporación de sólidos se realice sin cucharas ni purés, sino que sea el mismo bebé el que se lleve la comida a la boca, en trozos o en su forma natural, sin intervención del adulto. Para los seguidores de este movimiento, los alimentos triturados y el uso de una cuchara son una forma inadecuada y poco fisiológica de introducir los alimentos en la dieta de un bebé.

BLW vs. Alimentación Complementaria Tradicional

Dejar que los bebés de más de 6 meses manoseen la comida y la lleven a su boca mientras se los alimentan no es una novedad. Es más, los pediatras recomiendan cada vez más que los padres permitan al bebé que lo haga (aunque se ensucie) ya que es una forma de familiarizarse con los alimentos, y de conocer las distintas texturas.

¿Cuál es entonces la diferencia radical entre el Baby-Led-Weaning y la alimentación tradicional? Que el BLW considera obsoleto el uso de la cuchara y los alimentos procesados, y propone que se le ofrezcan los alimentos delante del bebé para que él los lleve a la boca con las manos.

Los pediatras recomiendan a los padres que permitan que sus bebés toquen la comida, por más que se ensucien, así se familiarizan con los alimentos.

Los pro y los contra

Como muchos otros temas relacionados con la crianza del bebé, el BLW tiene seguidores y detractores. Lo cierto es que, todavía, no hay datos suficientes que avalen la seguridad y eficacia de esta técnica.

Entre las ventajas, podemos mencionar que:

  • Ayudaría a disminuir la presión sobre el bebé a la hora de comer, haciendo más agradable el momento de la comida familiar.
  • Una alimentación basada sólo en alimentos muy desmenuzados y en papillas exige una participación menos activa por parte del pequeño, que pasa a depender más de quien lo alimenta que del propio bebé.
  • Potenciaría la autorregulación y el control del apetito por parte del bebé, lo que implica un menor riesgo de obesidad.
  • Mejoraría la coordinación mano-boca, y sus habilidades para masticar y tragar.

Sin embargo, quienes critican este sistema de introducción de alimentos destacan algunos motivos de preocupación:

  • El riesgo de atragantamiento (Ver recuadro “Ojo con los ahogos”).
  • Que la cantidad de comida ingerida no sea suficiente y repercuta en el crecimiento del pequeño.
  • Un aporte de nutrientes insuficiente.
  • Que la oferta de alimentos no sea variada y que el bebé no logre llevar una dieta equilibrada.
¿Querés implementar el BLW?

Si querés que tu bebé comience la alimentación complementaria con la técnica de Baby-Led-Weaning hay algunas cuestiones a tener en cuenta.

  • Si bien con el sistema BLW es el bebé quien decide cuánto quiere comer y a qué ritmo, es tarea de los padres decidir qué tipo de alimentos le van a ofrecer.
  • El consejo es comenzar con alimentos sanos, muchos de los cuales forman parte de la alimentación complementaria tradicional (frutas, verduras, carne, queso, pan, etc).
  • Introducir alimentos de manera aleatoria puede traer consecuencias. Hay que tener en cuenta que muchos alimentos pueden provocar alergias en menores de 12 meses, por lo que no se recomienda dárselos antes de esa edad. Siempre hay que ofrecerle aquellos que son aptos para la edad del pequeño.
  • Ofrecerle trozos de comida entera, con un tamaño y una forma tal que el bebé pueda agarrarlos con la mano y llevárselos a la boca (preferentemente formas alargadas y finas, y que sobresalgan de su puño para que las pueda chupar, como por ejemplo zanahoria o tiras de calabaza hervida).
  • En cuanto a la consistencia, deben ser blandas (recordemos que a los 6 meses recién comienzan a salir los primeros dientes).
  • Dejalo que coma a su ritmo, sin apurarlo.
  • Nunca dejes solo al bebé mientras come.
  • No le ofrezcas alimentos si notás que tiene sueño o está muy cansado.
  • No lo distraigas mientras se alimenta.
¿Está listo para comer?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses de vida, y a partir de entonces, comenzar con la alimentación complementaria. Esto está basado en fundamentos fisiológicos y de desarrollo del pequeño. Sin embargo, no todos son iguales y cada uno tiene su ritmo.

Si querés implementar el Baby-Led-Weaning con tu bebé, lo más importante es saber si es capaz de llevarse la comida a la boca por sí solo, es decir si está madurativamente listo para hacerlo. Aunque a los 6 meses el bebé está en condiciones de comenzar a incorporar alimentos distintos de la leche, no todos ellos son capaces aún de llevarse la comida a la boca por sí solos. Según los resultados arrojados por el datos obtenidos del estudio Gateshead Millennium15, sobre una muestra de 602 bebés sólo el 56% de ellos había sido capaz de comer algún alimento por sí mismos, mientras que el 6% no lo había conseguido aún a los 8 meses.

¿Cómo saber si el bebé está listo para comer? Antes de incorporar cualquier alimento distinto de la leche -ya sea con la alimentación complementaria tradicional como en el BLW- el bebé necesita haber adquirido las siguientes habilidades:

  • Es capaz de sentarse solito.
  • Puede mantener la cabeza erguida.
  • Demuestra interés por la comida.
  • Mira con atención el plato o la boca de quien está comiendo.
  • Mira e intenta tomar los alimentos.
  • Desaparece el reflejo de protrusión lingual (ya no empuja con la lengua todo lo que entra a su boca).

Si querés que tu bebé comience la alimentación complementaria con la técnica del BLW, hablalo antes con el pediatra.

¡Ojo con los ahogos!

Hay algo que no podemos negar: con el BLW el riesgo de que el bebé se atragante es mayor que en la alimentación complementaria tradicional. Esto se debe a que los trozos de alimentos requieren ser triturados con dientes que aún no tienen, y acomodados en la boca formando un bolo alimenticio, habilidad que a los 6 meses todavía está en proceso de desarrollo.

No es recomendable darle al bebé ciertos alimentos en esta etapa por ser altamente peligrosos por poder causar ahogo (como por ejemplo los cereales). Y es primordial que nunca dejes solo a tu bebé mientras está comiendo.

En síntesis

Algunos aspectos del BLW son más que bienvenidos. Cuanto más activa es la participación del bebé, más satisfactoria será su relación con los alimentos: que él pueda dirigir el acto de comer -o al menos participar activamente llevándose la comida a la boca- es positivo. Es indiscutible que una alimentación basada sólo en alimentos muy desmenuzados y en papillas exige una participación menos activa por parte del pequeño, y pasa a depender más de quien lo alimenta que del propio bebé. Y es verdad que si la mamá o la persona que cuida del bebé no comprende las señales de saciedad o hambre del bebé, optará por hacerlo terminar el plato, aun cuando no tenga más apetito (esto hace que, en muchos casos, coma por demás, con la consecuencia de un exceso de aporte calórico y/o proteico).

Sin embargo, también es cierto que algunos puntos no terminan de convencer. Apresurar los tiempos no trae ningún beneficio. La transición no debería ser brusca: en la alimentación tradicional el bebé viene de un alimento exclusivamente líquido (la leche, que ingiere mediante succión), luego incorpora semisólidos y recién después sólidos, que se ingieren previa masticación.

Y como en muchas otras cuestiones de la vida, los fundamentalismos o extremos no son buenos. Tal vez exista una posición intermedia: convertir al BLW en una alternativa excluyente a la alimentación con cuchara llevaría a las mismas rigideces y problemas que encontramos con el consejo contrario.

Resumiendo, cada familia elegirá el sistema de introducción de alimentos que más le convenza. Eso sí: si estás pensando en implementar el BLW con tu bebé, lo mejor es que lo hables con tu pediatra, así como conversás sobre todos los demás aspectos relacionados con la salud y el desarrollo de tu bebé.

Con el asesoramiento de Dra. Mariana Moretti – Médica Pediatra y Especialista en Nutrición

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