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Ictericia. ¡Se puso amarillito!

Se llama ictericia a la coloración amarillenta de la piel y las mucosas, debida al aumento de la bilirrubina en la sangre. Es un cuadro bastante común, que afecta aproximadamente a 6 de cada 10 recién nacidos. Suele aparecer entre los 2 y los 4 días de vida, y se resuelve de una a dos semanas después.

Normalmente, el hígado procesa la bilirrubina -pigmento derivado de la hemoglobina, una proteína de la sangre- para que pueda ser eliminada por medio de las heces y la orina. Sin embargo, en ocasiones el trabajo hepático no resulta suficiente para “barrerla” por completo del torrente sanguíneo, de manera que la concentración aumenta y se traduce en un síntoma evidente: la piel y las mucosas del bebé comienzan a ponerse amarillas, al principio solamente la cara, pero después el pecho, el abdomen, los brazos y las piernas, a medida que el nivel de bilirrubina se incrementa.

La ictericia suele aparecer entre los 2 y los 4 días de vida, y se resuelve de una a dos semanas después.

Causas y factores de riesgo

Las causas del incremento de la bilirrubina en la sangre pueden ser diversas: que el hígado del bebé -todavía en desarrollo- no permita eliminar la cantidad adecuada, que se produzca más cantidad que la que el hígado es capaz de procesar, o que el intestino reabsorba una cantidad elevada de bilirrubina antes de que pueda eliminarse, entre las más comunes; y entre las más serias: incompatibilidad sanguínea entre madre e hijo, ciertas infecciones que afectan al bebé, enfermedades hepáticas e hipotiroidismo.

En cuanto a la predisposición, los chiquitos prematuros están más expuestos, debido a que su hígado no ha madurado por completo, así como los que no comen o no orinan o evacuan de manera regular durante los primeros días de vida. Y también suele producirse con mayor frecuencia en los hijos de mamás con sangre del grupo 0 factor Rh negativo, y en los bebitos cuyos hermanos tuvieron ictericia al nacer.

Ictericia: algunos factores de riesgo

  • Nacimiento prematuro.
  • Incompatibilidad sanguínea Rh y de grupo.
  • Pérdida excesiva de peso y escaso aporte calórico durante los primeros días de vida.
  • Determinadas infecciones, enfermedades o alteraciones que afectan al bebé.
  • Bebés cuyos hermanos tuvieron ictericia al nacer.
  • Bebés de ciertas razas y grupos étnicos, como los de origen mediterráneo y asiático.

Qué hacer

La fototerapia es el tratamiento por excelencia para la ictericia, dado que favorece la eliminación del exceso de bilirrubina del organismo. Las aplicaciones se realizan colocando al bebé debajo de una luz ultravioleta o de una cobija especial que produce luz, con los ojitos tapados para proteger la retina. Por lo general, el tratamiento dura uno o dos días, y una vez finalizado la tonalidad amarillenta puede demorar entre 10 y 15 días en desaparecer por completo.
Una de las principales recomendaciones en caso de ictericia es alimentar al bebé con frecuencia, ya sea con leche materna o de fórmula, porque de esa manera se lo ayuda a liberarse de la bilirrubina excedente a través de la materia fecal.
Como los rayos solares cumplen la misma función que la fototerapia, también es aconsejable ubicarlo sin ropita, solo con pañal, detrás de una ventana donde dé el sol.
Por lo general, la ictericia no es un problema grave para la mayoría de los bebés saludables. No obstante, si después del alta notás que la piel de tu hijo se pone amarillenta o anaranjada, es necesario medir el nivel de bilirrubina, porque una concentración demasiado alta puede ser causa de daño neurológico. Consultá rápidamente al neonatólogo.

 
Con el asesoramiento de Dr. Miguel Tacconi, Médico neonatólogo y pediatra.

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