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El cordón umbilical del recién nacido: cómo cuidarlo

Durante los primeros días de vida, el cordón umbilical requiere algunos cuidados sencillos hasta que se seca y se desprende de forma natural. ¿Cómo higienizarlo? ¿Hay que taparlo? ¿Cuándo se cae? ¿Y qué recomendaciones cambiaron en los últimos años? En esta guía respondemos las dudas más frecuentes para que puedas cuidar correctamente el cordón umbilical de tu bebé.

Por Redacción Ahora Mamá

22 de julio de 2026

El cordón umbilical del recién nacido: cómo cuidarlo

¿Qué es el cordón umbilical?

Durante el embarazo, el cordón umbilical cumple una función esencial: conecta al bebé con la placenta y, a través de él, recibe el oxígeno y los nutrientes que necesita para crecer. También permite eliminar sustancias de desecho.

En el momento del parto, el obstetra lo corta a unos centímetros del abdomen del bebé, y coloca un broche plástico especial llamado clamp, para pinzarlo.

Ese pequeño resto del cordón irá cambiando de aspecto con el paso de los días. De a poco se va oscureciendo y secando, hasta desprenderse por completo aproximadamente a los diez días de vida, y da lugar a una cicatriz que queda para siempre: el ombligo.

¿Cómo cuidar el cordón umbilical?

Una higiene adecuada favorece el proceso natural de secado y cicatrización del cordón, además de ayudar a prevenir posibles infecciones.

Aunque parezca una zona muy delicada, su cuidado es mucho más sencillo de lo que muchos padres imaginan.

El primer paso es lavarse bien las manos antes de manipular el cordón.

Actualmente, la recomendación general es realizar la higiene del cordón con una gasa estéril humedecida con agua. Si el cordón se hubiera ensuciado con pis o con caca, limpialo con una gasa humedecida con agua y jabón neutro. Después, pasá otra gasa humedecida solo con agua para retirar los restos de jabón y, por último, secá cuidadosamente la zona con una gasa limpia y seca.

Si bien durante muchos años la indicación habitual fue limpiar el cordón con alcohol al 70%, las recomendaciones actuales tienden a favorecer este cuidado más simple. De todos modos, algunos pediatras o maternidades continúan indicando el uso de alcohol en determinadas situaciones, por lo que siempre es importanteseguir las recomendaciones del profesional que acompaña a tu bebé.
Para favorecer la cicatrización, también se aconseja mantener el cordón expuesto al aire siempre que sea posible. Colocá el pañal de manera que quede por debajo del ombligo para que esa zona permanezca aireada y seca y no entre en contacto con la orina. Los pañales para recién nacidos suelen tener un recorte especial que deja esa parte al descubierto. Si no es así, basta con doblar el borde superior del pañal.

Eso sí: si pasaron dos semanas y el cordón todavía no se cayó, no caigas en la tentación de tironearlo ni de intentar desprenderlo. Podrías provocarle una hemorragia.

¿Hay que esperar a que se caiga el cordón para darle el primer baño?

Durante muchos años se recomendó esperar 48 horas después de la caída del cordón antes de dar el primer baño de inmersión. El objetivo era mantener la zona lo más seca posible para favorecer su cicatrización.

En la actualidad, algunos pediatras consideran que el bebé puede recibir un baño de inmersión antes de que el cordón se haya desprendido, siempre que luego se seque cuidadosamente la zona.

¿Cuándo consultar al pediatra?

Si bien las infecciones del cordón umbilical son poco frecuentes, es importante consultar de inmediato al pediatra si el cordón:

  • Despide olor feo.
  • Tiene secreciones amarillentas o con pus
  • Sangra mucho.
  • Se ve muy rojo e inflamado.

Paso a paso: cómo limpiar el cordón umbilical

  • Lavate bien las manos con agua y jabón. Tomá una gasa estéril sujetándola por los extremos para evitar tocar la parte que estará en contacto con el cordón y humedecela con agua.
  • Sostené el clamp con una mano y, con la otra, deslizá suavemente la gasa desde la base del ombligo hacia arriba. Si el cordón está sucio con pis o con caca, utilizá una gasa humedecida con agua y jabón neutro.
  • Si usaste jabón, pasá otra gasa humedecida solo con agua para retirar los restos. Después secá cuidadosamente la zona con una gasa limpia y seca, sin frotar. No tengas miedo de causarle dolor: esa parte del cordón no tiene sensibilidad.
  • Cuando termines, desechá las gasas utilizadas.
  • No cubras el ombligo con gasa. Debés evitar que la zona del cordón retenga humedad, porque eso demorará el proceso de cicatrización.
  • Colocá el pañal por debajo del ombligo para evitar que el cordón permanezca húmedo.

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