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Antojos en el embarazo

¿necesidad o capricho?

Las nueve lunas están rodeadas de mitos, y esa necesidad irreflenable de comer algo en particular, es uno de ellos.

La gestación es una etapa especial de la vida de una mujer, en la que se producen cambios, tanto físicos como emocionales. Y un alto porcentaje de futuras mamás tiene antojos en algún momento del embarazo. Un antojo es un deseo irrefrenable e impostergable de comer un alimento determinado. ¿A qué se debe? No es fácil establecer su origen, aunque existen varias opiniones al respecto.

Muchos sostienen que, como en muchas otras situaciones del embarazo, se deben a los numerosos cambios hormonales que el organismo de la futura madre registra a lo largo de los nueve meses.

Para otros, los antojos podrían ser la expresión de una deficiencia nutricional. De acuerdo a esta teoría, si la mujer siente ganas de comer, por ejemplo, frutillas, significaría que al organismo le falta vitamina C; si se le antoja un bife de chorizo, lo que necesitaría son proteínas.

Siguiendo con los postulados de orden fisiológico, otra posibilidad es que los antojos se deban a las modificaciones en el metabolismo típicas de la gestación. Estos cambios pueden ocasionar variaciones en el gusto y en el olfato. No es extraño que muchas embarazadas quieran comer alimentos que antes jamás hubieran comido o que -por el contrario- no toleren otros que habitualmente ingerían.

Pero, seamos sinceros, no se puede dejar de lado el aspecto emocional, y mucho menos en la dulce espera, porque es por demás sabido que el embarazo afecta (¡y cómo!) la tan característica sensibilidad femenina. Teniendo en cuenta esto, una explicación de los antojos podría ser el deseo de llamar la atención de las personas cercanas, y en especial de la pareja. Es que para la futura mamá, expresar lo que está sintiendo es una manera de hacer participar a su compañero de los cambios que se vienen produciendo en su cuerpo y en su psiquis, de sus miedos, su cansancio, e incluso de las incapacidades y dificultades que le genera el estado de embarazo.

Algunas teorías sugieren que el “antojo” de un alimento determinado indica que el organismo está reclamando cierto nutriente en particular.

¡Quiero!

Algo que llama poderosamente la atención es que, la mayoría de las veces, el alimento en cuestión no está en casa y tampoco al alcance de la mano. ¿Será casualidad? Vaya uno a saber… Pero como se trata de una futura mamá, ¿cómo no complacerla? De ahí que nadie se asombra cuando la pareja sale, en plena madrugada o bajo la lluvia, a comprar “eso” que sus amadas “necesitan comer ya mismo”.

8 de cada 10 mujeres afirman haber tenido antojos durante el embarazo.

¿Hacerles caso o no?

Salvo contraindicación médica, no hay motivo para no satisfacer ese imperioso deseo, pero -por supuesto- con moderación: si todos los días se te antoja comer helado, el resultado será un montón de kilos innecesarios e indeseables.

Ahora, ¿qué pasa si no es posible satisfacerlo? Por ejemplo, si a la mujer se le antoja comer cerezas en julio, lo más probable es que la búsqueda sea infructuosa. No te angusties ni te preocupes: los antojos insatisfechos no dejan marcas ni secuelas, ni a la mamá ni al bebé. No hagas caso a los mitos que dicen que, si una futura madre no satisface un antojo de, por ejemplo, un bombón de chocolate, el niño nacerá con una mancha similar al alimento “antojado”, exactamente en la parte del cuerpo que la madre se tocó al manifestar el deseo. Es puro cuento: cualquier marca en su cuerpito nada tendrá que ver con ese antojo que no fue satisfecho, así que si no comés ese helado que tanto ansiás, no te preocupes, tu hijo no va a llegar al mundo con un cucurucho impreso en la piel.

Tampoco es verdad que los antojos guardan relación con el sexo del bebé: es frecuente escuchar que la mujer que está gestando un varón suele desear alimentos salados y la que espera una nena quiere cosas dulces. No es cierto: se trata, simplemente, de una las tantas fábulas que forman parte del folklore y que no tienen ningún sustento científico.

A no confundir...
Algunas mujeres sienten la necesidad de comer tierra, cemento, arena, jabón y otras sustancias que nada tienen que ver con los alimentos. Este fenómeno se denomina “pica” y no hay que confundirlo con un simple antojo. Si te sucede, hablalo con tu obstetra.

El top ten de los antojos

Una encuesta realizada a las lectoras de Ahora Mamá develó cuáles son los 10 antojos más comunes:

  1. Mandarina
  2. Helado
  3. Frutillas
  4. Chocolate
  5. Jugos de fruta
  6. Sandía
  7. Gaseosa
  8. Torta
  9. Hamburguesa
  10. Carne

Con el asesoramiento de Dr. Mario Sebastiani, Médico Obstetra

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