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Embarazo & pileta

¿Qué precauciones tomar para gozar del agua sin correr riesgos?

Aunque te vayas de vacaciones, el verano es largo. Y cuando el calor apremia en la ciudad, nada mejor que encontrar un refrescante alivio en una pileta. Si no tenés la suerte de contar con una piscina en tu casa, podés aprovechar la del club, algún complejo o un hotel, porque estar embarazada no es impedimento para gozar de la frescura y el bienestar que otorga el agua. Es más: si tenés la posibilidad, no la desperdicies, porque la natación y las actividades físicas acuáticas son muy beneficiosas para la futura mamá, ya que mejoran la circulación, tonifican los músculos, y ayudan a mantenerse en forma y a sentirse libre, liviana y relajada.

¿Riesgos? Ninguno si tu embarazo transcurre con normalidad (es decir, si no hay ruptura prematura de membranas, sangrados o amenaza de parto prematuro, etc). El único requisito es que el agua de la pileta esté bien mantenida, con la cantidad apropiada de cloro. Y este aspecto sí que es muy importante, porque las futuras mamás tienen una mayor predisposición a contraer infecciones, como diarrea, conjuntivitis, otitis externa e incluso infecciones de piel. Por lo tanto, es indispensable que la piscina se encuentre en condiciones de higiene óptimas, para evitar cualquier contagio.

Algunos consejos de seguridad

  • Usá ropa cómoda, y un calzado adecuado para prevenir resbalones.
  • Controlá que el agua de la pileta se encuentre en óptimas condiciones de higiene, y que esté bien mantenida con la cantidad apropiada de cloro.
  • Si la pileta es exterior, es fundamental protegerse debidamente del sol.
  • No te tires de cabeza ni te zambullas de golpe durante el segundo y el tercer trimestre. Para evitar golpes o caídas que puedan impactar en el abdomen, bajá por la escalerita o sentate en el borde de la pileta y entrá al agua suavemente.
  • Cuando salgas del agua, es recomendable cambiar el traje de baño mojado por uno seco. Esta medida ayuda a prevenir la aparición de vulvovaginitis e infecciones urinarias.

 

Si tenés piscina en casa, utilizá la medida justa de cloro: el exceso puede provocar conjuntivitis o rinitis alérgicas (irritativas).

¿…Y si rompo bolsa?

En el último tramo del embarazo, la eliminación del tapón mucoso o la rotura de la bolsa es algo que puede ocurrir. Y muchas mujeres temen que eso ocurra en la pileta, y no advertirlo, y que eso pueda ocasionar algún daño al bebé.

Si rompés bolsa, te darás cuenta porque al salir del agua vas a notar una pérdida continua de un líquido tibio que se desliza desde la cara interna de los muslos hacia las piernas y, a diferencia de la orina, ningún esfuerzo resulta útil para detenerlo. ¿Qué hacer? No necesariamente esto implica un riesgo de infección. Sin alarmarte ni perder la calma, consultá lo antes posible a tu obstetra.

En cuanto al tapón mucoso, protege al bebé de eventuales infecciones, como una especie de “tapón” que permanece a lo largo de toda la gestación para evitar el ingreso de gérmenes hacia el interior del útero. Muchas veces puede pasar inadvertido, de hecho la mayoría de las mujeres no percibe cuando lo expulsan. Si notás que lo eliminaste o que empezaste a perderlo, el consejo es que no vuelvas a meterte en la piscina.

Jacuzzi, ¿están permitidos?

Siempre y cuando la temperatura del agua no sea elevada (inferior a 37ºC), no hay inconveniente en que uses el jacuzzi. Pero procurá que el baño no dure más de 10 minutos, y tené la precaución de que los chorros no impacten directamente en el abdomen.

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