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Por qué consumir lácteos en el embarazo

Habrás escuchado una y mil veces que una buena alimentación es fundamental durante la gestación. Pero, ¿cuáles son los nutrientes esenciales durante esta etapa, y que no pueden faltar en la dieta? Básicamente las proteínas, el calcio, el hierro, el ácido fólico, el zinc y la vitamina A.

Si bien son muchísinos los nutrientes que forman parte de un plan alimentario equilibrado, la incorporación del calcio es clave durante el embarazo así como en el período de lactancia. ¿Por qué? Debido a que el bebé en desarrollo necesita del calcio para formar sus huesos y dientes, así como también para el desarrollo de su corazón, nervios y músculos.

Por otra parte, el consumo adecuado de calcio por parte de la futura mamá puede reducir el riesgo de hipertensión arterial e incluso de preeclampsia, una complicación asociada a la alta presión en el embarazo.

El bebé en desarrollo necesita del calcio para formar huesos y dientes, y para el desarrollo de su corazón, nervios y músculos.

Los productos lácteos

Juegan un papel fundamental durante el embarazo y la lactancia ya que nos aseguran un adecuado aporte de energía y proteínas de alto valor biológico, son fuente de aminoácidos esenciales, vitaminas del grupo B, calcio y vitamina D, entre otros nutrientes.

Su consumo diario brinda beneficios tanto para la madre, para el crecimiento y desarrollo fetal, para alcanzar un buen peso al nacer, y para la correcta nutrición de los primeros 1000 días del niño -que comprenden la gestación hasta los 2 años- y que son fundamentales para la salud futura.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA) recomiendan el consumo de 1200mg de calcio por día, a partir del segundo trimestre del embarazo y durante todo el período de lactancia materna.

Una ventaja adicional de los lácteos es que la vitamina D, las proteínas y la lactosa que contienen favorecen la absorción del calcio. El calcio proveniente de los productos lácteos posee una elevada biodisponibilidad en el organismo: esto significa que gran parte del calcio consumido es absorbido y aprovechado por el cuerpo, beneficio que no encontramos en alimentos ricos en calcio de origen vegetal. Es importante saber que, si no se cubren las necesidades diarias de calcio, éste se tomará de las reservas óseas y dentales de la mujer gestante, pudiendo ocasionar daños en su salud futura.

A partir del segundo trimestre y durante la lactancia, se recomienda la ingesta de 1200mg de calcio por día.

Ideas para incorporar calcio en desayunos, colaciones o meriendas

Opción 1
  • Licuado: 200cc de yogur bebible fortificado con calcio + fruta + 1 tostado de pan integral con 2 fetas de queso descremado.
  • Café con leche o un pote de yogurt fortificado con calcio.
Opción 2
  • Té hecho con 1 taza de leche + tostadas con queso untable.
  • Roll de queso descremado (2 fetas), tomate y lechuga.
  • Yogur fortificado con calcio + 1 fruta.
Opción 3
  • Pudding de chía: 200cc de yogur bebible fortificado con calcio + 3 cucharadas de chía (preparar el día anterior).
  • Pinchos capresse: 1 porción chica de queso por salut descremado cortado en cubitos + tomates cherrys + hojas de albahaca.
  • Vaso grande de licuado de leche con frutas.
Opción 4
  • 1 taza de leche + 3 cucharadas de avena instantánea + 1 cucharadita de miel + 4 almendras fileteadas.
  • 1 porción de yogur fortificado con calcio + cereales.
  • 2 rollitos de queso y jamón natural.
Opción 5
  • Smoothie: 1 yogur de frutilla fortificado con calcio + frutillas frescas con tostadas con queso untable.
  • Café descafeinado con 1 taza de leche + sandwich en pan árabe con queso.

Asesoró Lic. Silvina Tasat – Nutricionista y Vocal de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN)

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