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Resfríos en el embarazo

En pleno invierno, los resfríos y los estados “pseudo gripales” están en su auge. No hacen distingos ni de edad ni de género, y tampoco perdonan a las futuras mamás. Y lo cierto es que nadie la pasa bien, porque aunque se trate de un cuadro banal, el malestar se hace sentir ¡y cómo!

Por lo general, cuando se habla de resfrío se hace referencia a una infección viral del tracto respiratorio superior, vale decir, que compromete la garganta, la nariz, los oídos y los ojos. Por eso, los típicos síntomas: congestión nasal, ojos llorosos, dolor de garganta, la cabeza que retumba, una tos que hace vibrar las paredes y, a veces, unas líneas de fiebre.

Las causas

La más común son los rinovirus, pero también puede estar provocado por coronavirus, adenovirus, virus parainfluenza y sincicial respiratorio.

Qué hacer para evitar el contagio

El resfrío se contagia por contacto directo con la boca y las secreciones nasales de la persona enferma, o mediante el contacto con objetos contaminados por sus secreciones respiratorias. Por eso, la mejor manera de prevenirlo es cumpliendo normas de higiene sencillas pero estrictas:

  • Lavarse las manos con frecuencia.
  • Cubrirse la nariz y la boca al estornudar o toser (con una toallita descartable, un pañuelo de papel o acercando la cara interna del codo).
  • Desechar los pañuelos descartables inmediatamente después de usarlos.
  • Acostumbrar a los niños a que se laven las manos con agua y jabón después de sonarse la nariz.
  • Desinfectar con frecuencia los juguetes, picaportes, mesas y superficies de apoyo.
  • Ventilar diariamente todos los ambientes de la casa.

Los resfríos son tan frecuentes que representan el 50% de las infecciones respiratorias superiores.

El tratamiento

Apenas empieza el frío, los medios se inundan de publicidades de productos de venta libre que prometen terminar con la tos y los síntomas del resfrío. Pero ¡atención!: estos medicamentos combinan diferentes drogas, como antialérgicos (antihistamínicos) y descongestivos nasales (pseudoefedrina), entre otras, que solo pueden tomarse bajo estricta prescripción del obstetra. Más aún si se trata de expectorantes y antitusivos, dado que pueden ocasionar daños al bebé.

¿Qué hacer entonces para aliviar las molestias? Recurrir a los tratamientos caseros que suelen dar buenos resultados: baños de vapor o nebulizaciones con unas gotas de solución salina para destapar la nariz y fluidificar las secreciones, y té con limón y miel para suavizar la garganta. Y si hay alguna línea de fiebre, el paracetamol es el antitérmico de elección durante el embarazo.

Desechá las toallitas y pañuelos descartables inmediatamente después de usarlos.

¿Cuándo consultar?

Si estás embarazada y te resfriaste, no te alarmes ya que el bebé no corre ningún riesgo. Lo más importante es que te recuperes pronto, y para eso debés descansar, hidratarte y alimentarte bien.

En el caso de tener fiebre alta y/o persistente (más de 38ºC durante varios días), respiración agitada y tos, consultá a tu obstetra lo antes posible, porque a veces el cuadro puede complicarse con otitis, sinusitis o neumonía, y requerir tratamiento antibiótico.

¿Gripe o resfrío?

Distinto a lo que muchos aún creen, gripe y resfrío no son sinónimos. El resfrío suele ser un cuadro banal que no suele complicarse. La gripe, en cambio, es una enfermedad que puede acarrear consecuencias.

Con el asesoramiento de Dra. Cecilia Torroija – Médica Infectóloga

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