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10 mitos sobre la lactancia

Que hay leches buenas y otras malas. Que la producción depende del tamaño de los pechos. Se dicen tantas cosas sobre la lactancia… Pero, ¿qué hay de cierto?

Los mitos forman parte del folklore de cada lugar, aunque algunos trascienden las fronteras y dan la vuelta al mundo. Pero lo cierto es que la mayoría nada tiene de verdad. A continuación, desenmascaramos las más frecuentes sobre el amamantamiento.

  1. Hay mujeres que producen leche buena, mientras que otras tienen leche de mala calidad.
    Falso. La leche materna siempre es buena. Lo que sí es cierto es que la composición varía: algunas mujeres producen leche más “gorda” (con mayor tenor graso), y por lo tanto sus hijos ganan peso fácilmente. Otras madres, en cambio, tienen leche con un tenor graso menor, lo que no significa que no sirva o que sea de mala calidad. En ese caso, cuando el bebé precisa engordar, se recomienda dejarlo mucho tiempo en la teta u ofrecerle un solo pecho en cada toma, ya que la leche del final de la mamada es mucho más rica en grasa que la del principio.
  2. Además de leche, el bebé necesita tomar agua.
    Falso. Si tu bebé tiene menos de 6 meses y lo alimentás sólo con pecho, le basta con tu leche. La leche materna contiene gran cantidad de agua, sales y minerales, y con lo que toma es suficiente para cubrir el requerimiento de líquidos. Si hace mucho calor, es probable que tenga sed (igual que cualquier adulto), y pida mamar más seguido.
  3. Hay que establecer un horario estricto para mamar.
    Falso. Hasta hace un tiempo, se pensaba que había que ponerlo al pecho cada 3 horas. Pero este concepto cambió: hoy en día, la consigna es amamantar a “libre demanda”, vale decir, darle la teta solo cuando manifiesta tener apetito, y no cuando lo dice el reloj. Así el bebé se desarrolla mejor, el contenido graso y calórico de la leche es más alto, y los pechos no retienen tanta leche, reduciendo la posibilidad de infecciones mamarias o dolor en los pezones.
  4. El bebé debe tomar siempre de los dos pechos.
    Falso. Lo ideal es que le ofrezcas ambos pechos, de modo que se vacíen en cada mamada. Pero si tu chiquito se satisfizo con la primera teta, no es obligatorio que tome de la otra. En ese caso, en la próxima mamada debés comenzar por el pecho que quedó más cargado.
  5. Es en vano amamantar más allá de los 6 meses.
    Falso. La leche materna es siempre perfecta para el bebé, porque su composición se modifica a medida que pasa el tiempo. Como los mismos requerimientos nutricionales de un recién nacido no son las mismas que las de un bebé de 8 meses, la leche materna cambia a medida que crece, para ajustarse a sus necesidades.
  6. Las madres que trabajan deben abandonar la lactancia.
    Falso. Es posible continuar con la lactancia aun cuando se retome la actividad laboral. Solo se requiere organizarse. ¿Cómo? Amamantando al bebé antes de salir y al regresar a casa, y extrayéndote leche en el trabajo, respetando la frecuencia con que le dabas el pecho cuando estabas todo el día en casa. Esto, además es el estímulo que los pechos necesitan para que la producción no decline.
  7. Para producir leche, la mamá tiene que tomar leche.
    Falso
    . Para garantizar una buena producción láctea, es indispensable beber abundante líquido (sobre todo agua). La elaboración de leche materna requiere de un gran volumen de agua. De hecho, el 88 por ciento de su composición es agua.
    Por eso, la recomendación es tomar un vaso de agua después de cada mamada, dado que es necesario reponer rápidamente el líquido que se pierde con la leche.
  8. Si no hay sensación de “pechos llenos”, hay que espaciar las mamadas.
    Falso. La mamá siempre está produciendo leche. Sus pechos son depósitos de reserva, y algunos tienen más capacidad que otros. En cuanto se vacían, el cuerpo se pone en funcionamiento para reabastecerlos. Si esperás a tener la sensación de que están llenos, tu organismo puede interpretar que está fabricando mucho, y disminuir la producción.
  9. Una madre que no fue amamantada no puede amamantar a su hijo.
    Falso. Las malas experiencias no se heredan. Las mujeres que no tomaron el pecho cuando eran bebas producen la misma cantidad y calidad de leche que las que fueron amamantadas.
  10. Las mamás con pechos pequeños tienen menos cantidad de leche.
    Falso. Toda mujer puede amamantar, independientemente del tamaño de sus pechos; nada tiene que ver con la cantidad de leche que pueden de producir. Lo importante no es el tamaño sino la frecuencia de las tomas: a más succión, más leche


Hoy en día, la consigna es amamantar a “libre demanda”, es decir, cuando el bebé manifiesta tener apetito.

 
Con el asesoramiento de FUNDALAM – Fundación Lactancia y Maternidad

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