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5 consejos para evitar las grietas del pezón

Prevenir esta complicación es posible, siempre y cuando pongas en práctica algunos cuidados básicos.

Las grietas en el pezón es una de las complicaciones más frecuentes de la lactancia. Se trata de fisuras, pequeñas lastimaduras que se forman en los pezones y que pueden aparecer en uno o en ambos pechos a la vez. Son muy dolorosas y suelen ser más habituales en las mujeres de piel blanca que en las morenas.
¿La causa más común? Una mala posición al amamantar.

5 tips útiles para prevenirlas

La medida principal para evitar las grietas en el pezón es lograr una buena prendida al pecho. Pero además, hay algunos otros recursos que podés poner en práctica:

  1. Los pezones deben estar siempre secos. Cuando después de dar de mamar quedan húmedos, secalos con un secador de pelo o apantallalos.Una buena idea es dejarlos al aire, para lo cual podés utilizar escudos o casquillos aireadores, que alejarán las mamas del corpiño y permitirán que la piel respire. Otra opción -si usás corpiños de lactancia, es bajar la tasa-.
  2. Después de cada mamada, masajeá los pezones con crema de caléndula para hidratarlos naturalmente, o para ayudar a la cicatrización.
  3. La leche materna tiene propiedades cicatrizantes y antibacterianas. Conviene colocar una gota en cada pezón y secar apantallando. Repetí esta operación varias veces al día (especialmente si tus pechos chorrean).
  4. Si podés, tomá sol directamente en los pechos (un truco para no quedar desnuda al sol: agujerá una remera que ya no uses, a la altura de los pezones, de modo que “asomen” a través de ellos), 15 minutos por la mañana entre las 9 y las 10:30, y 15 por la tarde, entre las 16:30 y las 18. El sol fortalece la piel y ayuda a cicatrizar las grietas.
  5. Prestá atención a la forma en que tu bebé se prende al pecho. Si tenés una grieta, sus labios deben quedar paralelos a la herida, a fin de que la cierren al mamar. Para lograrlo, podés probar diferentes posturas: inversa, acostada, etc. Tu hijo tiene que tomar la areola procurando que el pezón quede centrado dentro de su boca. ¿Cómo hacer? Sostenelo de manera que quede muy cerca, con su pancita tocando la tuya y su cabeza y su cuerpo bien alineados, para que no tenga que girar el cuello para alimentarse. De lo contrario, para evitar que la teta se le escape mientras está comiendo, tu nene clavará sus encías para retenerla dentro de su boca (sí, duele de solo pensarlo). Recordá que una succión muy prolongada de un mismo pecho también puede provocar la aparición de grietas.

Cuando después de dar de mamar los pezones quedan húmedos, es conveniente utilizar un secador de pelo o apantallarlos para que se sequen.

Cómo aliviar el dolor cuando las grietas son un hecho

  • Ponete un cubito de hielo sobre la grieta.
  • Utilizá pezoneras de silicona cuando le des el pecho.
  • Al amamantar, intentá que la grieta quede paralela a la boca de tu bebé.
  • Si las grietas aparecen solo en un pecho, comenzá cada mamada por el otro. Si están en ambos pechos, empezá por el menos dolorido.

¿Y si sangran?

En ocasiones, las grietas pueden sangrar. Y entonces, ¿qué hacer? Lo primero es suspender la lactancia durante 24 horas, para intentar que cicatricen.

Eso sí, cuando se manifiestan solo en una teta, aunque tu bebé no tome del pecho afectado sino del otro, tené en cuenta que la producción de leche se llevará a cabo en ambos. Por lo tanto, deberás extraerla en forma manual para descongestionar la mama.

Si notás que tu bebé se queda con apetito tomando solamente de un pecho, podés darle la leche que sacás del otro. Si no, desechala.

Masajeá los pezones con crema de caléndula para hidratarlos naturalmente, o para ayudar a la cicatrización.

Algunas complicaciones extra

En ocasiones, las grietas pueden tardar en curarse y derivar, incluso, en muguet, un hongo bastante común que aparece en la boca de muchos lactantes. Si esto ocurre, consultá al pediatra, ya que deberá indicar un tratamiento, tanto para el pezón como para la boca de tu hijo. Importante: no utilices crema de caléndula hasta que el tratamiento finalice.

Asesoró: FUNDALAM (Fundación Lactancia y Maternidad)
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