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¿Servirán mis pezones?

Los pezones son pequeñas protuberancias que se localizan en la parte media de los pechos. Allí confluyen los conductos lácteos, y es el lugar por donde mana la leche que el bebé succionará. ¿Qué función cumplen? Primordialmente, que el niño se prenda y se alimente del pecho materno. 

Pero así como hay narices pequeñas, puntiagudas, redondas y prominentes, los pezones no son todos iguales. En líneas generales, podríamos clasificarlos en tres tipos: normales o protáctiles, planos e invertidos. 

Los protáctiles tienen la forma de pequeñas protuberancias, y favorecen la correcta prendida al pecho sin ninguna intervención. Es el tipo de pezones que tiene la mayoría de las mujeres.

Los planos, en cambio, no sobresalen de la areola, no están metidos hacia adentro pero tampoco se proyectan hacia fuera cuando son estimulados.

El tercer tipo, que se conoce como invertido, no emerge como el pezón normal, y cuando se lo estimula o se intenta pinzarlo con dos dedos, se mete hacia adentro y adquiere una apariencia similar a la de un ombligo (por esta razón también se los denomina umbilicados). Este fenómeno puede ocurrir en uno o en ambos pechos. 

Sean como sean tus pezones, la lactancia siempre es posible, ya que los bebés no solo se prenden del pezón sino también de la areola.

¿Cómo son tus pezones?

Para saber cómo son los tuyos, basta con que hagas la “prueba de la pinza”: con tus dedos pulgar e índice tomá la areola (unos 3cm detrás del pezón) y presioná estirándola para afuera. Si tu pezón protruye, es decir que sale hacia fuera, podrás amamantar sin problemas. Si por el contrario se hunde, a tu chiquito le costará más succionar. Mirá la ilustración, imitá la postura de los dedos ¡y hacé la prueba!

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