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Cómo es el período de adaptación al jardín

Sin lugar a dudas, empezar el jardín es un importante hito en la vida de un niño. Pasará de estar todo el día en casa, con su mamá o con la persona que lo cuida, a estar en un sitio que no le es familiar, con personas que no conoce, desarrollará actividades nuevas y donde no es el único de su talla. El cambio es, por cierto, notorio. Y no sólo para él, sino también para sus padres.

Y como cada cambio que se produce en nuestras vidas, requiere de un período de adaptación para sobrellevarlo de la mejor manera posible. ¿Te acordás del primer día en un nuevo trabajo? ¿O de qué se siente al llegar a una fiesta donde no conocés a los invitados? No cabe duda: integrarse a un lugar nuevo, con caras nuevas, no es fácil, y menos aun para un niño. Por lo tanto, es bueno preciso que la transición sea paulatina, de modo que se vaya adaptando e incorporando -lentamente- al entorno y a la circunstancia.

Consejo: antes de que que vaya por primera vez, debés prepararlo para el gran día: contale, cómo es el jardincito, la salita, el patio, cómo se llama su “seño”…, decile también que hay juegos, que usará un delantalcito, y que conocerá muchos amiguitos. No olvides que la mejor adaptación comienza en casa, en el momento mismo en que sus papás deciden enviarlo a un jardín. Y es fundamental que estén convencidos de esta decisión para poder transmitirle seguridad: si mamá o papá se angustian, el nene lo percibirá, y le resultará muy difícil quedarse en el jardín y disfrutarlo.

¿En qué consiste?

Como su nombre lo sugiere, esta etapa sirve para que el pequeño se vaya adaptando, poco a poco, a la nueva situación. En esta etapa, el niño no va solo al jardín: papá y/o mamá lo acompañan y permanecen junto a él. Tampoco se queda todo el tiempo, sino que va aumentando a medida que transcurren los días: una hora la primera semana, una hora y media durante la segunda, y así, poco a poco, la estadía se incrementará en forma gradual.

En cuanto a la duración, como esun proceso gradual, puede durar desde algunas semanas hasta un mes, o quizás un poquito más, dependiendo de cada niño y de su familia.

Tu participación será más activa al principio, y con el correr de los días, verás cómo tu hijo comienza a jugar y divertirse (¡lo que te hará sentir mucho más tranquila!), y poco a poco te irás alejando algunos ratitos, y pasarás de la salita al patio. Si en algún momento tu hijo llora y pide ir con vos, la maestra te llamará para que él vea que, aunque no estés a la vista, estás cerquita de él.

Tu hijo debe vivir esta instancia de la mejor manera posible: en forma progresiva, respetando sus tiempos, y en un marco de contención. Transmitiéndole confianza y seguridad, favorecerás el “despegue” y tu nene se adaptará sin inconvenientes.

Jardín de infantes
Tip:
En el caso de que ambos papás trabajen y no puedan concurrir al jardín junto con su hijo, algún otro familiar debería ocupar ese lugar; y es recomendable que sea siempre la misma persona, de manera que pueda seguir los progresos día a día.

¡No lo hagas nunca!

  • Nunca llegues tarde a buscarlo: le provocaría sensación de abandono.
  • Si no podés pasar a retirarlo, explicale que irá la abuela, la tía o la persona que hayas elegido.
  • Nunca le reclames cariño dentro del colegio, y evitá las frases del tipo: “Ay… te fuiste y no me diste un beso”, “No vayas a llorar, eh…”, “Te voy a extrañar”. Si te ve apenada, no querrá ir para no hacerte sufrir.
  • Evitá hacer comparaciones con sobrinos, hijos de amigas o con tus otros hijos. Cada niño es único, de modo que la adaptación será diferente en cada caso.
  • La adaptación al jardín de infantes es una situación de cambio importante. Por eso, no es conveniente que coincida con otras mudanzas significativas, como por ejemplo dejar los pañales.
  • Si no estás de acuerdo con la maestra en algún punto, no confrontes con ella delante de tu hijo.
  • Evitá hacer comentarios negativos acerca del jardín o de la maestra delante del pequeño (¿Cómo vas a pretender que él confíe si vos no lo hacés?).

Asesoraron:
Paula Cóppola, Directora de Nivel Inicial y Puericultora universitaria
Dra. Mariana Czapski, Psicóloga

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