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¡Empieza el jardín!

Claves para una buena adaptación:

  • No te asustes si tu hijo entra sin llorar los primeros días y luego se angustia: la adaptación es un proceso progresivo, y a veces, con altibajos. El equipo docente lo ayudará a transitar este momento.
  • Ante cualquier inquietud, no dudes en preguntar: es indispensable que la comunicación con la institución sea fluida.
  • Respetá los horarios establecidos durante toda la adaptación: si llegás tarde a la hora de la salida, es muy probable que tu hijo se angustie.
  • Si tu pequeño quiere llevar algún juguete que le resulta significativo, consultalo con la maestra: los primeros días, llevar algo propio a su nuevo ambiente le brindará seguridad.
  • Pueden aparecer dolorcitos de panza, llanto, enojo, dificultades con el sueño y algunas otras situaciones que están asociadas con esta nueva experiencia. Es normal. Contené a tu hijo con amor y mucha paciencia.
  • Evitá hacer comparaciones: cada niño es único, de modo que la adaptación será diferente para cada uno.
  • La adaptación es una situación de cambio, por lo tanto no es conveniente que coincida con otros cambios, como dejar los pañales, el chupete o la teta.
  • Aceptá las normas de la institución: la maestra te indicará qué hacer durante el tiempo que dure el proceso, de manera que nada interfiera en la tarea, ni en la adaptación de los demás niños del grupo.
  • No te vayas sin que tu hijo te vea: podés despedirte diciéndole “en un ratito te vengo a buscar”. Eso sí: las despedidas deben ser breves, y deberás reforzar que volverás a buscarlo sin falta.

Con el asesoramiento de Paula Cóppola – Directora de Educación Inicial y Puericultora Universitaria

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