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Goteo, ¿para qué sirve?

Se denomina plan de hidratación parenteral, o “goteo”, a la administración de una solución estéril por vía parenteral, endovenosa o intravenosa. El procedimiento se realiza mediante un catéter o una aguja conectados a un tubito plástico (guía de suero), que se introduce en el frasco o sachet que contiene el líquido.

Esta técnica se utiliza en diferentes situaciones: para hidratar, transfundir sangre o administrar medicamentos, entre otras, o simplemente para disponer de una “puerta de entrada” rápida a la circulación sanguínea en caso de urgencia.

De acuerdo con la velocidad del flujo del líquido (que se puede regular con elementos muy simples o con aparatos de alta precisión) y el calibre de la aguja o del catéter, el sistema distribuye el fluido gota a gota, de manera muy lenta.

El plan de hidratación parenteral, o “goteo”, es la administración de una solución estéril por vía parenteral, endovenosa o intravenosa.

El goteo en el trabajo de parto

Colocar un plan de hidratación parenteral es una medida preventiva. Mientras no se suministren medicamentos (antiespasmódicos, antibióticos, analgésicos, antitérmicos), solo permite el pasaje de líquido e hidrata a la futura mamá como si estuviera bebiendo.
Pero en ocasiones, cuando las contracciones no son lo suficientemente regulares e intensas, es preciso estimularlas administrando una droga llamada oxitocina, diluida en una solución dextrosa o salina. De todos modos, no debe asustar: la oxitocina provoca las contracciones pero no por eso van a resultar más dolorosas. De hecho, su intensidad y su frecuencia no dependen de que sean espontáneas o inducidas. Y en cuanto al dolor, cada uno tiene su propio “umbral”. Por eso, hay mamás que apenas perciben las contracciones y otras que las padecen más.

La oxitocina provoca las contracciones pero no por eso van a resultar más dolorosas. De hecho, su intensidad y su frecuencia no dependen de que sean espontáneas o inducidas.

¿Cómo actúa lo oxitocina?

La oxitocina es una sustancia producida por el cerebro de todos los mamíferos, que se acumula en la parte posterior de la hipófisis para ser liberada cuando se necesite. Básicamente, su tarea consiste en provocar la contracción del músculo del útero, que se va incrementando a lo largo del embarazo.

Cuando la frecuencia o la intensidad de las contracciones originadas por la oxitocina materna no resultan suficientes para desencadenar el trabajo de parto, es preciso administrar oxitocina diluida por medio de un goteo.

En el postparto inmediato, también se la puede utilizar para acelerar la expulsión de la placenta y las membranas (alumbramiento), y mejorar el pasaje de sangre al bebé, a fin de evitar que sufra una anemia.

Pero además, la oxitocina tiene otras funciones: ayuda a evitar el sangrado posterior al alumbramiento, contribuye a la retracción del útero, y favorece la salida de la leche materna.

Sólo cuando es necesario

El goteo con oxitocina no es un procedimiento de rutina. Solo se realiza cuando es necesario para:

  • Inducir o conducir el trabajo de parto.
  • Favorecer el alumbramiento.
  • Mejorar la contracción uterina después de la rotura de la bolsa.
  • Evitar la hemorragia postparto, una de las causas más importante de muerte materna.
  • Evitar pérdidas sanguíneas excesivas cuando la mamá padece hipertensión arterial.
  • Favorecer la eyección de la leche materna.

La oxitocina después del alumbramiento

En determinados casos, puede administrarse oxitocina después del alumbramiento. Por ejemplo:

  • Cuando el bebé es muy grande (macrosomía fetal).
  • Cuando se trata de un embarazo múltiple.
  • Cuando la mamá tiene mucho líquido en la bolsa (polihidramnios).
  • Cuando la madre estuvo embarazada muchas veces, y el útero tiene dificultad para contraerse.
  • Cuando el trabajo de parto se hace muy prolongado.
  • Cuando se trata de una mamá añosa.
  • Durante el puerperio, en forma de spray por vía nasal, para favorecer la retracción uterina (sobre todo si la mamá es hipertensa), o para facilitar la eyección de la leche materna.

Un método seguro

La administración de oxitocina diluida en forma controlada no conlleva ningún riesgo para la mamá ni para el bebé. Si están dadas las condiciones (embarazo de término y cuello “maduro”), el goteo con oxitocina es seguro y eficaz para desencadenar las contracciones, que provocarán el acortamiento (borramiento) y la dilatación del cuello uterino, y que, junto con los pujos, ayudarán al bebé a descender por el canal de parto.

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