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Dióxido de cloro: Alertan sobre la ingestión

La Sociedad Argentina de Pediatría lanzó un comunicado para alertar a la población sobre la ingestión de dióxido de cloro. 

Como es de público conocimiento, se vincula el fallecimiento de un niño de 5 años relacionado con la ingestión de dióxido de cloro. Ante este hecho, la Sociedad Argentina de Pediatría alerta a la población sobre el peligro del uso de este producto, para la prevención y/o tratamiento de la enfermedad por SARS /COV2.

La ingestión de este producto no ha demostrado efectos preventivos ni terapéuticos en dicha enfermedad. Su utilidad se limita al uso como desinfectante ambiental en determinadas diluciones del mismo, pero no debe ser ingerido por los seres humanos.

Se han reportado serias complicaciones respiratorias, digestivas, hepáticas, renales y hematológicas ante su ingestión. 

Además, los niños tienen un peso menor en relación a los adultos, y su metabolismo es aún inmaduro. Estos factores hacen que el riesgo aumente cuanto menor es su edad.

La Sociedad Argentina de Pediatría enfatiza la importancia de la utilización de productos medicinales aprobados por las autoridades sanitarias competentes, y que hayan sido producidos bajo buenas prácticas de manufactura de medicamentos.

Ademas repudia la utilización inescrupulosa del dióxido de cloro por parte de presuntos profesionales de la salud, que recomiendan sustancias que no solo son ineficaces sino que tienen reconocidos efectos tóxicos. 

Qué es dióxido de cloro 

El dióxido de cloro es un gas color amarillo a amarillo-rojizo. No se encuentra naturalmente en el ambiente. Cuando se agrega al agua, el dióxido de cloro forma clorito iónico, que también es un compuesto muy reactivo.

Se usa como agente blanqueador en plantas que manufacturan papel y en el tratamiento de aguas públicas para su potabilización. En USA, en el año 2001, el dióxido de cloro y el clorito se utilizaron para desinfectar edificios públicos tras la liberación de esporas de ántrax.

Debido a que el dióxido de cloro se descompone rápidamente en el aire formando cloro gaseoso y oxígeno, es improbable que se respiren niveles peligrosos de dióxido de cloro con el uso ambiental. Sin embargo, con el uso inhalatorio el dióxido de cloro podría absorberse a través de la vía aérea generando tos, ardor, irritación local (rinitis, bronquitis), disnea, edema pulmonar y cefalea ya que el dióxido de cloro y el clorito reaccionan rápidamente en el agua y por ende en los tejidos húmedos del organismo. 

El dióxido de cloro o clorito en altas concentraciones o cantidades, podrían causar adicionalmente trastornos respiratorios secundarios al daño que causan estas sustancias en la capacidad de la sangre para transportar oxígeno.

Si se ingiere dióxido de cloro o clorito, podría producirse irritación de la boca, esófago o estómago; por vía digestiva puede causar importante irritación del tracto gastrointestinal manifestándose con vómitos, dolor abdominal y diarrea. Se ha observado también que disminuye la absorción de calcio y fósforo. También se reportan trastornos que incluyen insuficiencia renal, respiratoria y hepática aguda, así como afectación del ritmo cardíaco, posiblemente mortales. 

La exposición en niños al dióxido de cloro gaseoso podría reducir la capacidad de la sangre para transportar oxígeno más rápidamente que en adultos. Esto podría alterar el intercambio gaseoso a nivel pulmonar y generar hipoxia severa con requerimiento de asistencia ventilatoria mecánica. También puede causar metahemoglobinemia, sobre todo en niños y en individuos con déficit de glucosa 6 fosfato dehidrogenasa.   

En bebés nacidos de madres que ingirieron aguas tratadas con dióxido de cloro o hipoclorito, se observó mayor incidencia de RCIU (circunferencia craneana más pequeña), menor estatura e ictericia neonatal. También se reportaron alteraciones en el desarrollo cerebral focalizado especialmente en niños expuestos en el período prenatal a grandes cantidades de dióxido de cloro.

Fuentes: 

Comisión Directiva Sociedad Argentina de Pediatría 

Comité Nacional de Salud Infantil y Ambiental de la Sociedad Argentina de Pediatría

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