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Función paterna y papá… ¿es lo mismo?

A menudo se emplean como si se tratase de la misma cosa, pero no necesariamente es así.

Cuando se habla de paternidad, es frecuente que se usen términos tales como papá, función paterna o rol paterno, como si fueran sinónimos. Veamos sus diferencias y de qué se trata cada uno de ellos.

La parentalidad como título

Ser padre no es únicamente un acto biológico. Para que un niño o niña convierta a un adulto en padre, hacen falta dos condiciones: que el adulto asuma su paternidad, y que el pequeño lo reconozca como tal. Y estas dos condiciones no incluyen necesariamente la obligatoriedad de haber engendrado biológicamente a ese niño, sino de haberse comprometido con su vida.

La paternidad es un compromiso afectivo sin fecha de vencimiento. Es una construcción de un vínculo, donde se asume el cuidado y la protección de un menor, brindándole amor y transmitiéndole los valores que hagan de ese niño “una persona de bien”.

Como todo vínculo afectivo, lleva tiempo y dedicación. Se construye sobre la base de los modelos de paternidad que se han conocido y se nutre de las vivencias cotidianas. Esa es la base, pero obviamente luego se pueden introducir cambios y construir modelos distintos. El gran desafío será entonces, no repetir historias que han provocado sufrimientos, y poder tomar aquellos ejemplos que sí se quieren transmitir a los hijos.

Pero sin duda, los vínculos se construyen con la presencia y la participación en el día a día de los chicos. Y para eso es necesario acortar distancias, abrazar, besar, cambiar pañales, bañar, jugar, consolar, alimentar, acompañar, entender, escuchar, aconsejar, alentar, enseñar. En una palabra: criar. 

Además del tradicional, hoy hay distintos modelos de familia, donde los roles son intercambiables y no se corresponden estrictamente con el ser hombre o mujer.

El rol paterno, ayer y hoy

El rol paterno, por otra parte, es la forma de comportamiento que culturalmente se espera de un padre. Pero como es sabido, lo que se espera o no de un padre, está determinado por la cultura dentro de la cual se vive. Es una construcción, y por lo tanto está en constante cambio y revisión. Nunca con tanta fuerza como hoy en día, fue posible comprender cómo ha cambiado lo que se espera de un hombre, una mujer, lo masculino, lo femenino, la  maternidad y la paternidad. ¿Qué tareas son de unos y cuáles son de otros?

En los tiempos de nuestras abuelas, el rol paterno se asemejaba al de un proveedor. Tenía poca participación en la crianza de los hijos, salvo en las grandes decisiones, y tenía una marcada distancia emocional. Luego, le siguió un rol más activo y participativo del padre; tanto en la crianza como en las actividades del hogar (pero aún en un modelo patriarcal). Y posteriormente surgieron nuevas formas de ejercicio de la parentalidad. Hoy, la familia nuclear (padre, madre e hijos) dejó de ser el único modelo de familia, dando lugar a importantes cambios en las relaciones de parentesco. En la actualidad se le han sumado las familias: 

  • Ensambladas: resultantes de segundas o ulteriores parejas. 
  • Homosexuales: conformadas por parejas del mismo sexo (ya sea de dos hombres o de dos mujeres).
  • Uniparentales: en las que hay un solo progenitor y sus hijos. Cada vez son más las mujeres que deciden hacer frente a la maternidad, sin tener una pareja a su lado. 

Es importante permitirse revisar estos modelos; tener en cuenta que los roles son intercambiables y que no se corresponden estrictamente con el ser hombre o mujer. Abrir el debate permitió ampliar nuestro horizonte de comprensión de temáticas tan complejas como ésta.

¿Qué es la función paterna?

Cuando se habla de función paterna en realidad se hace referencia a una serie de operaciones simbólicas que organizan y regulan las relaciones humanas. 

Son funciones paternas:

  • Intervenir como tercero en la díada madre-hijo. 
  • Ser representante de la ley.
  • Aportar identificaciones. 

Si bien estas funciones generalmente son efectivizadas por los papás, en tanto función, pueden ser ejercidas por otra u otras personas, indistintamente de su sexo. Pueden ser, por ejemplo, los abuelos, tíos, parejas de los progenitores, maestros, etc. Es decir, quien cumpla la función paterna no necesariamente debe ser un hombre. Alguien que, para ese niño o niña, funciones como el que le posibilite registrar el mundo más allá de su mamá. Será una presencia tranquilizadora que le permitirá desarrollarse con confianza y animarse a experimentar y descubrir el mundo (con la seguridad de saber que cuenta con su apoyo emocional).

Es también parte de la función paterna ser el representante de la ley. ¿Qué quiere decir esto? Implica darle sentido a los límites, haciendo cumplir lo que está bien y prohibiendo lo que está mal. Implica mostrarle al pequeño el funcionamiento del mundo; transmitirle los valores de la familia y enseñarle a diferenciar lo que se puede y lo que no. Representar la ley significa también estar sujeto a ella, ya que, caso contrario, estaríamos en presencia de una ley arbitraria o tirana.

Por último, comprende aportar identificaciones que le permitan al niño asimilar aspectos o atributos de otras personas, favoreciendo la diferenciación y el armado de la propia personalidad.

En síntesis…

Como se puede ver, ser papá no es un acontecimiento meramente biológico. La paternidad es, por sobre todas las cosas, una función simbólica. 

Asesoró: Dra. Mariana Czapski – Psicóloga y Dra. en Psicología Clínica

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