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Puerperio: 10 cosas que nadie te contó

La vuelta a casa con el bebé y los primeros meses no son tan fáciles de transitar como suele imaginarse, ni todo es color de rosa.

La vuelta a casa con el bebé y los primeros meses no son color de rosa ni fáciles de transitar como suele imaginarse. No todo es apacible ni durante el embarazo, ni después, cuando tu bebé ya está en casa. Las que siguen son las 10 cosas más difíciles del puerperio. 

1. Volver a casa 

La vuelta a casa -ese momento tan esperado-, puede ser también un período de gran incertidumbre. En la clínica tocabas un botón y alguien venía para asistirte o resolver tus dudas; la comida estaba lista, y alguien atendía al bebé mientras te bañabas. Pero en casa puede que no cuentes con tanta contención y ayuda. Tanto tu pareja como familiares y amigos seguramente retomarán sus actividades laborales, por lo que no están tan presentes como en las primeras semanas. Y quedarte sola con el bebé puede generar inseguridad, temores o ansiedades, al menos en un principio. Tranquila: todo se acomodará, poco a poco ganarás confianza y podrás resolver las situaciones diarias que se irán presentando. 

2. Sube y baja de emociones

La maternidad incluye emociones positivas y negativas, estados de ánimo felices y tristes, y sensaciones de plenitud así como de insatisfacción. Y sí, durante el puerperio las emociones están en verdadera movilización, y tiene una explicación: la necesidad de adaptarse al gran cambio. Y si a eso se le suma el cansancio por el sueño interrumpido, queda más que claro.Un consejo: sé más tolerante y comprensiva con vos misma y permitite atravesar esta etapa sin exigencias.

3. Ser toda para él

La maternidad es un antes y un después. Ahora ya no te ocupás de vos misma, sino que pasás a la situación hermosa (pero a la vez demandante) de serlo todo para tu bebé. Y esa sensación puede despertar sentimientos encontrados. Emoción y amor, pero también ganas de salir corriendo y olvidarte de las responsabilidades por al menos 20 minutos. Seguramente alguna vez (sola y en medio de una crisis de llanto) sentiste que la maternidad que tanto habías anhelado no era como esperabas. O que eras “una teta”, y tu rutina se limitaba a la lactancia, el cambio de pañales y el baño, sin lugar para tus proyectos e intereses personales. Si estás sintiendo esto no te avergüences y no te culpes; es un sentimiento que comparten la mayoría de las mujeres durante el puerperio. 

4. Amamantar

La lactancia es la mejor forma de alimentar al bebé y una experiencia muy gratificante. Pero, seamos sinceros, no está exenta de momentos de molestias. Es un aprendizaje y lleva su tiempo, y hasta cabe la posibilidad de que se te cruce por la cabeza dejar de amamantar. Lo importante es rescatar que se trata de la conexión más hermosa con tu bebé. Un consejo: pedí ayuda, hablá con otras mamás, consultá con tu médico o una puericultora, y no sientas culpa. Alimentar a un hijo no solo es darle leche, sino también inaugurar un profundo e íntimo diálogo entre los dos, que será el comienzo de uno de los lazos más fuertes que se pueden experimentar en la vida. Ese vínculo se irá construyendo con miradas, sonrisas, sonidos, palabras, abrazos, caricias y amor.

5. La recuperación física

No volver a tener el cuerpo previo al embarazo es uno de los miedos más frecuentes entre las flamantes mamás. Ese cuerpo que con orgullo se exhibía durante el embarazo (y con el que muchas mujeres se sienten sensuales y seguras) en el puerperio se vuelve una causa de incomodidad e inseguridad. Lo cierto es que ese cuerpo que ha sufrido modificaciones durante nueve meses, necesitará de un tiempo para volver a acomodarse. Y desde el aspecto emocional, el parto provoca una sensación de pérdida, por ese bebé que ya no está en tu vientre. Se trata de hacer el duelo por esa conexión tan íntima que mamá y bebé mantenían durante el embarazo. 

puerperio
Durante el puerperio las emociones están en verdadera movilización, y tiene una explicación: la necesidad de adaptarse al gran cambio.

6. El reinicio de la actividad sexual 

Los puntos de la episiotomía, el cuerpo al que aún no te adaptás, el cansancio por la falta de sueño y tu amor puesto casi por completo en tu bebé pueden convertir el momento del reencuentro íntimo con tu pareja en algo que no esté entre tus intereses inmediatos. ¿Qué hacer? Si estás sintiendo alguna de estas cosas, hablalo con tu pareja, pero no te prives de disfrutar estar juntos, abrazados, conectados, sintiendo las caricias y el amor que se tienen.

7. Las visitas 

La necesidad de compartir lo que estás viviendo con tus seres queridos es grande; todos ellos son bienvenidos y te ilusiona pensar en verlos y disfrutar de su compañía. Pero cuando nace el bebé, rápidamente pasaste de ser protagonista a actriz de reparto: los mimos y atenciones son solo para el bebé, y nadie atina a ayudarte en nada. En síntesis: vos esperabas que, cuando vinieran, tendrías un momento de paz para relajarte porque otro tomaría un ratito la posta, pero te encontrás atendiendo a tu bebé… y también a las visitas. Un consejo: pediles que te ayuden. ¡Seguro estarán encantados de hacerlo! 

8. Organizarse en casa

Organizarse durante el puerperio no es fácil. El bebé acapara toda la atención. En un primer momento lo que importa es adaptarse el uno al otro, y comenzar a construir un vínculo de amor entre ambos. Pero la vida sigue y hay una casa que atender, almuerzos y cenas por preparar, impuestos por pagar, en fin, esas mismas benditas rutinas con las que lidiaban antes de que tu bebé naciera. Y que ahora te superan, te desbordan. Una sugerencia: adaptación y paciencia. No pretendas que todo marche perfecto desde el minuto uno; ya encontrarás el ritmo. Y no olvides de pedir ayuda. 

9. Volver a trabajar

Para muchas mamás la vuelta al trabajo es la primera separación que tienen con su bebé. Acostumbradas a estar todo el día con él y a saciar sus necesidades, se sienten “raras” cuando salen por primera vez solas. Es frecuente que sientan angustia y culpa por el temor a estar descuidando al pequeñito. Se sienten extrañas y sienten que “les falta algo”. Lo que les falta es el bebé. Durante esos primeros meses fue necesario para ambos estar muy unidos. Esa especie de simbiosis es imprescindible para el desarrollo emocional del bebé, así como también lo es más adelante el poder separase. No pretendas estar libre de estas preocupaciones, y si lo estás, disfrutalo sin culpas. Pero por sobre todas las cosas no te exijas y date tiempo.

10. Todos dan consejos

La maternidad es algo nuevo para vos y todos quienes te rodean quieren llenarte de consejos. Con la mejor de las intenciones, claro, o porque a ellos les resultó, o porque lo escucharon decir a fulano o mengano. Pero sucede que las opiniones suelen ser muy distintas entre sí y eso te hará sentir insegura; finalmente no afianzás tu confianza en vos misma y en tus propias decisiones. Informate con fuentes serias y confiá en vos: eso, hará que te sientas más segura. Guiate por el sentido común, con información confiable, y por supuesto con las indicaciones del pediatra, en especial en lo que a pautas de alarma se refiere, pero encarando la maternidad desde tus profundas convicciones.

Asesoró: Dra. Mariana Czapski – Psicóloga y Dra. en Psicología Clínica

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