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Primer trimestre de embarazo: así crece tu bebé semana a semana

 

Para la futura mamá, el primer trimestre es un tiempo de adaptación tanto física como emocional. Mientras su cuerpo experimenta transformaciones casi imperceptibles, internamente, se produce la organogénesis completa del bebé, formándose el cuerpo, los miembros y los órganos internos. Aunque aún no se note externamente, este período es crucial y requiere especial atención: evitá tomar medicamentos y otros factores de riesgo. 

Cambios en tu cuerpo en el Primer Trimestre 

  • Pechos. Aumentan de tamaño, se vuelven más sensibles y, a veces, duelen. La areola se extiende. Las mamas se van preparando para su función: la lactancia. 
  • Piel. Se incrementa la producción de melanina, sustancia que otorga la tonalidad a la piel. Como consecuencia, pueden oscurecerse las areolas y aparecer la línea alba (franja vertical por debajo del ombligo). Pueden surgir manchas en el rostro (melasma), que se intensifican con la exposición solar. 
  • Uñas y pelo. Pueden volverse más frágiles, y el cabello podría perder brillo. 
  • Útero. Antes del embarazo tiene el tamaño y la forma de una pera invertida, pero irá creciendo en sintonía con el embrión, aunque la panza todavía no sea visible.
  • Órganos genitales. Pueden experimentar una leve inflamación que se vuelve más evidente hacia el final del embarazo.
  • Sistema circulatorio. La cantidad de sangre aumenta y el corazón trabaja más, ya desde el primer trimestre.
  • Sistema urinario. Debido a las hormonas, es habitual orinar con frecuencia.
¿Sabías que, a diferencia de otros órganos, la placenta no existe en el cuerpo femeninoni antes ni después del embarazo? Se forma durante las primeras semanas de gestación y se expulsa luego del parto.

Molestias típicas del primer trimestre

Desde las 5 semanas, antes incluso de confirmar el embarazo, podrías experimentar síntomas como: 

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  • Náuseas. Son sumamente comunes durante el primer trimestre, no afectan al bebé, y desaparecen al tercer o cuarto mes. Pueden mitigarse comiendo algo al despertar (antes de salir de la cama), evitando las comidas abundantes, fraccionando los alimentos en pequeñas porciones a lo largo del día, y tomando abundante líquido.
  • Vómitos. Presentes en un tercio de las futuras mamás, suelen desaparecer entre las 14 y las 16 semanas. 
  • Hipotensión. Síntoma habitual sobre todo durante el primer trimestre, especialmente si la mujer tiene presión baja. 
  • Constipación. Debido al exceso de progesterona y a los cambios gastrointestinales propios del embarazo. 
  • Dolor de cabeza. Molestia relativamente frecuente.
  • Dolor en el bajo vientre. Por el aumento de la circulación, las arterias que llegan al útero comiezan a dilatarse, provocando hinchazón y una sensación similar a las molestias premenstruales. 
  • Sensibilidad a olores y sabores. Puede sentir asco a determinados sabores y olores.
  • Sueño excesivo.
  • Hipersensibilidad y cambios de humor.
El corazón de un feto late muy rápido. Durante el primer trimestre registra entre 140 y 170 latidos por minuto.

Así crece tu bebé 

  • A los 10 días de la fecundación. El embrión está implantado en el endometrio y tiene un tamaño de apenas 1 milímetro, equivalente al de una cabeza de alfiler.
  • Semana 5. El embrión mide aproximadamente 2 milímetros, similar al tamaño de una semilla de sésamo.
  • Semana 6. El corazón del embrión comienza a latir, se inicia la formación de los pulmones y se cierra el turo neural a lo largo de la espalda, que más tarde dará origen al cerebro y a la médula espinal. Es muy pequeño: tiene alrededor de 4 milímetros, parecido al tamaño de un grano de pimienta.
  • Semana 7. El embrión alcanza unos 8 milímetros, similar al tamaño de un arándano. Se empieza a formar la cabeza del bebé. Aparecen los brotes que darán lugar a las extremidades, y se forma el cordón umbilical, a través del cual el bebé recibirá el oxígeno y los nutrientes necesarios. 
  • Semana 8. El embrión alcanza una longitud de entre 10 y 14 milímetros, similar al diámetro de una aspirina. En este punto, comienzan a formarse las manitos, los intestinos, y lo que, a futuro, serán los genitales del bebé; los ojos ya son distinguibles y su cerebro continúa su desarrollo. Al final de esta semana, ya es posible conocer con un 99% de certeza el sexo del bebé mediante un estudio llamado Sexado Fetal, que utiliza una muestra de sangre de la futura mamá. 
  • Semana 9. El embrión alcanza unos 2 centímetros. Los bracitos crecen, y se forman los codos. Ya son visibles los dedos de las manos y de los pies. Los órganos sexuales comienzan a diferenciarse, y aunque la madre no lo advierta,  ¡el bebé ya se mueve! 
  • Semana 10. El tamaño es similar al de una aceituna, alrededor de 3 centímetros. La cabeza se desarrolla de manera más notoria que el cuerpo. Las extremidades se alargan y los órganos internos que darán origen a los grandes sistemas continúan su desarrollo. Se siguen formando los párpados. Las orejas comienzan a tomar forma. 
  • Semana 11. Esta semana marca el cambio de la denominación de embrión a feto. Mide 4 centímetros a simple vista, pero si pudiéramos estirarlo (está dobladito como una letra C) alcanzaría los 5,5 centímetros, es decir, el largo de un huevo de gallina. La cabeza ocupa la mitad de la longitud de su cuerpo, y los principales órganos están estructurados y en desarrollo. Se forman las uñas de las manos del bebé. La cara está definida: la nariz está formada, aunque los orificios están obstruidos con piel. Además se inicia el desarrollo de los genitales externos.
  • Semana 12. Al finalizar esta semana, el feto mide 7,5 centímetros de pies a cabeza, similar al largo de un hisopo. Los principales órganos internos ya están definidos y en desarrollo. La cabeza se redondea y es considerablemente más grande que el resto del cuerpo. Se van modelando los rasgos faciales, y comienzan a formarse los dientes de leche. Los ojos tienen párpados, aunque todavía están cerrados. Se forman los bulbos pilosos que darán origen al pelo. ¡Ya puede mover los brazos y las piernas, y también abrir y cerrar las manos! Además, los riñones empiezan a funcionar: ¡en breve comenzará a hacer pipí!

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