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¡Cuánta acidez!

Es una de las quejas más frecuentes de las futuras mamás en cuanto a su calidad de vida: sienten que les falta el aire, que están agitadas. ¿A qué llamamos agitación? A la necesidad de respirar mayor cantidad de veces cuando hacemos algún esfuerzo. Vale destacar que, en cierta forma, el embarazo es un esfuerzo considerable, que incluso va en aumento a medida que pasan los días y los meses.

Si bien algunas mujeres la padecen a lo largo de todo el embarazo, la acidez suele presentarse con mayor frecuencia durante el tercer trimestre. Este fastidioso síntoma -que se manifiesta con una sensación de ardor detrás del esternón y generalmente acompañada de una excesiva producción de saliva- obedece principalmente al desplazamiento del estómago provocado por el útero en constante crecimiento.

Lógicamente, la situación empeora a medida que el bebé crece y el útero aumenta de tamaño, de modo que hacia el final de la gestación se convierte en una molestia por demás común. Después del parto, la acidez comienza a disiparse, ya que también desaparecen las causas que la provocaban.

Se manifiesta con una sensación de ardor detrás del esternón acompañada de una excesiva producción de saliva.

Por qué se produce

Al comer, los alimentos pasan de la boca al esófago, y desde allí al estómago, a través de una válvula que se cierra una vez que ingresan. Pero si este orificio no se cierra, el ácido del estómago sube al esófago (lo que se conoce como reflujo),  provocando una irritación que da origen a la acidez.

Durante la gestación, los movimientos peristálticos del sistema digestivo (esófago, estómago e intestinos) disminuyen, por lo que la digestión se torna más lenta. Pero eso no es todo… las hormonas una vez más hacen de las suyas: debido al aumento de la progesterona y de los estrógenos, esa “válvula” gastroesofágica se relaja, permitiendo que el contenido gástrico fluya hacia el esófago, mezclado con los jugos ácidos del estómago. Los síntomas suelen ser más intensos después de las comidas, aunque algunas mujeres los padecen a lo largo de todo el día.

Después del parto, la acidez comienza a disiparse, ya que también desaparecen las causas que la provocaban.

Cómo aliviar los síntomas

  • Evitá las comidas muy abundantes. Lo ideal es fraccionar los alimentos en pequeñas porciones a lo largo del día.
  • Evitá los alimentos muy dulces o muy picantes.
  • Sentarse en posición erecta.
  • No usar ropa que comprima la zona del estómago.
  • No acostarse inmediatamente después de comer.
  • Evitar el exceso de líquido durante las comidas. Los líquidos contrarrestan la concentración de los jugos gástricos, necesarios para una buena digestión.
  • La leche o las cremas pueden mejorar la sensación de acidez así como los antiácidos, pero es importante elegir aquellos que no contienen sodio.
  • Para dormir o descansar, conviene ubicarse en posición semisentada, colocando dos o tres almohadones por detrás de la espalda o elevando la cabecera de la cama. De esta manera, se evita que el reflujo llegue a la boca.

Con el asesoramiento de Dr. Mario Sebastiani – Médico Obstetra

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