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Grietas en el pezón: cómo prevenirlas y qué hacer si aparecen

Prevenir esta complicación es posible, siempre y cuando pongas en práctica algunos cuidados básicos.

Dolorosas, frecuentes y muchas veces evitables, las grietas en el pezón son una de las molestias más comunes al iniciar la lactancia. Conocer por qué aparecen y cómo prevenirlas puede hacer una gran diferencia en esta etapa.

Las grietas en el pezón son pequeñas fisuras o lastimaduras que pueden aparecer en uno o ambos pechos durante la lactancia. Suelen ser muy dolorosas y, en muchos casos, terminan generando angustia o incluso abandono precoz de la lactancia.

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, se pueden prevenir.

La causa más frecuente: una mala prendida

Aunque hay distintos factores que pueden influir, la principal causa de las grietas es una mala técnica al amamantar, especialmente una prendida incorrecta del bebé al pecho.

Cuando el bebé no toma correctamente la areola y se aferra solo al pezón, aumenta la fricción y aparecen las lesiones.

Por eso, más allá de cualquier crema o cuidado externo, la clave está en cómo se prende el bebé.

Cómo prevenir las grietas en el pezón

Hay algunos cuidados simples que pueden marcar la diferencia desde el inicio de la lactancia:

  • Lograr una buena prendida. El bebé debe tomar no solo el pezón, sino gran parte de la areola. Su boca debe estar bien abierta, con los labios evertidos (hacia afuera), y su cuerpo alineado frente al tuyo, “panza con panza”, sin necesidad de girar la cabeza.
  • Mantener los pezones secos. La humedad favorece la irritación. Después de cada toma, conviene dejar secar el pezón al aire o secarlo suavemente (sin frotar). También se pueden usar casquillos aireadores para evitar el roce constante con el corpiño.
  • Aprovechar la leche materna. La propia leche tiene propiedades cicatrizantes y antibacterianas. Aplicar unas gotas sobre el pezón después de cada mamada puede ayudar a proteger la piel.
  • Hidratar la zona. El uso de cremas específicas (como las de caléndula o lanolina apta para lactancia) puede ayudar a mantener la piel flexible y favorecer la cicatrización.
  • Cambiar de postura. Variar las posiciones al amamantar reduce la presión repetida sobre el mismo punto del pezón y ayuda a prevenir lesiones.

Qué hacer si ya aparecieron

Si las grietas ya están presentes, lo importante es actuar rápido para evitar que empeoren.

  • Comenzar la toma por el pecho menos dolorido
  • Corregir la prendida (esto es fundamental)
  • Aplicar frío local (por ejemplo, un cubito de hielo envuelto en tela) para aliviar el dolor
  • Usar pezoneras de silicona de forma temporal, si el dolor es muy intenso

También puede ayudar orientar la posición del bebé para que la zona lastimada no quede directamente presionada durante la succión.

¿Y si sangran?

En algunos casos, las grietas pueden sangrar. Si esto ocurre, puede ser necesario dar un descanso al pecho afectado durante unas 24 horas, sin dejar de estimular la producción de leche.

¿Cómo hacerlo? Extrayendo leche de forma manual o con sacaleche para evitar la congestión.

Si el bebé queda con hambre, se le puede ofrecer esa misma leche extraída.

Masajeá los pezones con crema de caléndula para hidratarlos naturalmente, o para ayudar a la cicatrización.

Posibles complicaciones

Cuando las grietas no cicatrizan correctamente, pueden derivar en infecciones, como el muguet (candidiasis), un hongo bastante frecuente en lactantes.

En estos casos, es importante consultar al pediatra o especialista en lactancia, ya que el tratamiento debe ser indicado tanto para la mamá como para el bebé.

Un mensaje importante

Aunque son molestas y dolorosas, las grietas en el pezón no deberían ser parte normal de la lactancia.

Con acompañamiento adecuado, una buena técnica y algunos cuidados básicos, es posible prevenirlas o resolverlas rápidamente.

Y si algo duele, incomoda o no fluye como debería, siempre es buena idea consultar: la lactancia no tiene por qué doler.


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