El amor que se siente cuando nace un bebé es lo único que no te podemos explicar.

Colecho Sí, Colecho No.

Por Claudia Baschera

Colecho: una práctica tan tentadora como controvertida

Los pediatras recomiendan que el bebé duerma en la habitación de los padres durante los primeros 6 meses de vida, ya que es uno de los factores que ayudan a evitar la muerte súbita del lactante. Sin embargo, no es lo mismo en la misma habitación que en la misma cama.

En efecto, el colecho es un tema muy controvertido. Pero, ¿de qué se trata? Es una práctica que consiste en hacer que el bebé duerma en la misma cama que los padres.

Como en otros aspectos de la crianza, son muchos los que se muestran a favor del colecho, mientras otros tantos se manifiestan en contra, ya que lo consideran peligroso.

Se trata de una tendencia en crecimiento, y cada familia tomará la decisión de ponerla en práctica o no. Pero si bien es cierto que no hay nada más lindo ni tentador que dormir junto al bebé y sentir su olorcito y sus ruiditos, es importante conocer las ventajas y los riesgos antes de tomar la decisión.

Los beneficios de dormir con el bebé

Compartir la cama con el bebé tiene algunos puntos a favor:

  • Facilita la lactancia nocturna.
  • Permite responder rápidamente al llanto nocturno.
  • Favorece una mejor conexión mamá-bebé durante los primeros meses (aunque por supuesto, el colecho no es una condición indispensable para lograrla).
  • Hace que los bebés se duerman más fácilmente después de los despertares nocturnos.

Cuáles son las desventajas

Así como tiene ventajas, también conlleva riesgos, entre los que podemos mencionar:

  • Los padres, sin darse cuenta, puedan aplastar o asfixiar al bebé mientras duermen.
  • Aumenta las posibilidades de la muerte súbita del lactante.
  • El bebé puede caer al suelo (a diferencia de la cuna, la cama de los padres no tiene barandas).
  • El bebé puede sobrealimentarse durante la madrugada.
  • La intimidad de la pareja se ve afectada.

Si van a practicar colecho…

  • El bebé no debe dormir sobre una superficie blanda (por ejemplo, almohada, colchón de agua, colchas mullidas, piel de cordero).
  • Ubicar al bebé al costado de uno de los padres, y no en el medio de ambos.
  • Extremar los cuidados en los niños con afecciones neurológicas y con restricción de sus movimientos.
  • No practicar el colecho en un sillón o sofá.

Cuándo evitarlo

El colecho no es una práctica que todas las parejas deberían poner en práctica, ya que existen situaciones que lo hacen especialmente peligroso.

  • Si uno o ambos padres son fumadores (aunque no fumen en la cama).
  • Si la mamá fumó durante la gestación.
  • Si los padres tienen dificultad en despertarse, sea por la ingesta de alcohol, medicamentos o cansancio extremo.
  • Si el bebé nació prematuro.
  • Cuando en la cama matrimonial hay muchos almohadones o almohadas, ya que podrían asfixiar al pequeño.
  • Si además del bebé, en la cama duermen más hermanitos u otros familiares.
  • Cuando conviven muchas personas en la misma habitación.

Nunca dejes al bebé durmiendo solo en la cama matrimonial, ni siquiera durante una siesta.

Colecho, pero sin riesgo

Para que resulte segura, es primordial que el sistema de retención infantil (SRI) sea acorde al tamaño y al peso de tu bebé. Según este criterio se clasifican en grupos o categorías internacionales:

Actualmente, en el mercado hay cunas colecho. Se trata de cunas pequeñas que tienen algunas particularidades: un lateral que puede bajarse, se ubican pegadas a la cama materna y su altura regulable permite adosarlas a la misma altura. Es una “continuación” de la cama matrimonial. Estas características hacen que el bebé pueda dormir junto a su mamá, pero sin el riesgo que implica compartir el mismo lecho. Lógicamente, la idea es que el pequeño duerma en su “territorio”, y no llevarlo al de la cama de sus padres.

También existen los nidos colecho, que están pensados para que el bebé pueda dormir en la cama matrimonial, pero dentro de su propio espacio. Con el objetivo de que el niño esté contenido y no pueda salir o desplazarse, tienen una base, un borde contenedor y un reductor apoyapiés.

cunita de colecho Carestino
Cuna colecho

¿Y la pareja?

Ser padres no implica dejar de ser pareja. Y tras el parto, reiniciar las relaciones sexuales ya es un tema de por sí, que en algunos casos cuesta más que en otros. No hay duda de que será mucho más difícil cuando hay un bebé en la misma cama. Los padres necesitan tener intimidad, y lo cierto es que compartir el lecho con un niñito altera la sexualidad.

También a veces sucede que la pareja “usa” al niño como excusa, transformándolo en una suerte de “escudo” para no dormir ellos juntos o bien evitar encuentros sexuales.

Los padres necesitan tener intimidad, y lo cierto es que compartir el lecho con un niñito altera la sexualidad.

Sacarlo de la cama

Es preciso tener en cuenta que cuando se practica colecho, en algún momento el pequeño va a tener que dormir en su propia cama. Una vez que el bebé (y los papás) están acostumbrados a dormir juntos, ¿cómo lograr que abandone la cama? ¡Qué tema!

A cierta edad -alrededor del año- el bebé necesita poder darse vuelta, moverse sin limitaciones y conectarse con su propio cuerpo. Precisa su propio espacio, y no sentir un cuerpo pegado al otro; necesita ir “separándose”: en esta etapa, así como se va despegando al caminar, también debe hacerlo en el dormir.

Durante la noche los niños se mueven, patean, y al final, ¡nadie descansa! Cuando los bebés pasan a su cuna, empiezan a dormir más relajados, y su calidad de sueño es mejor. Entonces, más allá del año o año y medio, no es conveniente el colecho.

Cuanto más tiempo duerma el bebé en la cama de los padres, más difícil será sacarlo.

De la cama a la cuna

Entre los 12 y los 18 meses, sería bueno que los padres planteen la necesidad de sacarlo de la cama matrimonial. Lo ideal es ir despegándolo de a poco. ¿Cómo? Si el bebé duerme en una cuna colecho, se comienza usando la misma, pero con la baranda alta; si el pequeño compartía el lecho con los padres, se coloca una cunita junto a la cama matrimonial. Luego de unas semanas, se lo pasa a su propia habitación.

Las cunas colecho funcionan como una “continuación” de la cama matrimonial, que permite al bebé dormir junto a su mamá, pero en su propio territorio.

Asesoró Dra. Marisa Gandsas, Médica Pediatra y Psiquiatra Infanto Juvenil, Especialista en Sueño Infantil
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