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Empieza el jardín: “Tengo miedo de que no lo cuiden bien”

Para el pequeño, el ingreso al jardín representa una de las experiencias más significativas de separación de su mamá y/o papá, así como un acceso a la vida social. Y los padres, además de la separación, deben afrontar una serie de temores naturales porque se trata de algo nuevo. Así es como surge el miedo de que no lo cuiden bien. ¿Sabrán cuidarlo como yo? ¿Me extrañará? ¿Cómo voy a saber si no le gusta o si la pasa mal? Las mamás que trabajan fuera de casa se habrán hecho estas mismas preguntas cuando la licencia terminó y tuvieron que elegir a la persona que se hiciera cargo del bebé. Pero para aquellos que han trabajado en forma remota o no han tenido que salir del hogar, este será -sin duda- el primer gran alejamiento. En cualquiera de los dos casos se trata de un cambio, y siempre que algo se modifica, lleva tiempo adaptarse. ¿Cómo sobrellevar la situación? 

¡Todavía no habla!

Cuando es muy chiquito, uno de los típicos temores de papá y mamá es no advertir si a su hijo le pasa algo. En este sentido, no hay que olvidar que las palabras no son la única forma de comunicarse. Los niños hablan con actitudes, con gestos, con estados de ánimo…

A algunos les cuesta un poquito más y lloran a la entrada o se resisten a quedarse. No significa que no les gusta ir al jardín sino que no quieren alejarse de mamá o papá, o dejar su casa y sus juguetes. Pero por lo general, después del período de inicio suelen ir con agrado y entusiasmo. 

Que llore un poco es normal, y es cuestión de darle tiempo para que se acostumbre. Pero si en forma reiterada vuelve del jardín llorando o notás algo te llama la atención, hay que indagar cuál es el motivo. Prestá atención a estos síntomas, y pedí una entrevista con la maestra para preguntarle a qué pueden obedecer:

Hipoglos
  • Cambios en el estado de ánimo, como irritabilidad o llanto injustificado.
  • Cambios en el comportamiento: está más inquieto, o manifiesta conductas agresivas que antes no tenía.
  • Trastornos del sueño.
  • Trastornos en la alimentación.

Pero no te alarmes, porque las causas que motivan cambios en la conducta pueden ser muy variadas. De todos modos, el colegio debe ofrecerte apoyo y un espacio donde pensar juntos qué es lo que angustia a tu hijo. 

Un temor natural

Adoptaste todos los recaudos. Buscaste y buscaste, hasta encontrar el jardín más apropiado. Tenés las mejores referencias del lugar donde lo vas a mandar. Sin embargo, aún sentís miedo de que no lo cuiden. Es natural, el miedo de que no lo cuiden no desaparece de un día para el otro, pero eso no quiere decir que se den por vencidos. Si tomaste la decisión en forma razonada y en conjunto con tu pareja, no des marcha atrás. Cuando conozcas mejor el colegio y a las maestras que cuidarán a tu hijo, vas a recuperar la tranquilidad. 

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Por otro lado, la escolarización trae numerosos beneficios, tanto para los chicos como para los padres. Esa es una buena razón, si no la más importante, para mandarlo al jardín con toda confianza. 

Consejos que te ayudarán 

Para que el ingreso al jardín no se convierta en una experiencia traumática, poné en práctica estas recomendaciones:

  • Confiá en la escuela y en la manera en que cuidarán a tu hijo.
  • Llevalo varias veces al colegio antes de que empiecen clases, para que se familiarice con el lugar.
  • Explicale que en el jardín conocerá amiguitos, jugará y aprenderá cosas nuevas e interesantes.
  • Destacá los aspectos divertidos de todo lo que hará. Eso incentivará sus ganas y su curiosidad.
  • Durante los primeros tiempos, y hasta que él se sienta seguro, retiralo del colegio vos misma/o. Cuando sepa con certeza que no lo vas a abandonar, podrás hacer otros arreglos para ir a buscarlo.
  • No le digas ni en chiste frases como: “Me quedé solita/o y te extrañé un montón”, o “Me puse triste porque no estabas”.
  • Mostrale lo contentos y orgullosos que están porque va al colegio.
  • Si el momento de la separación te resulta muy difícil de afrontar, buscá apoyo en tu pareja.
  • Procurá relacionarte con las mamás y los papás de sus compañeritos.
  • Participá lo más activamente que puedas en las actividades escolares.
  • Tené presente que la escuela forma parte del crecimiento de tu hijo, y que acompaña el camino hacia su desarrollo.

Asesoró:

Dra. Mariana Czapski, Psicóloga y Especialista en Psicología Clínica

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