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Episiotomía: todo lo que necesitas saber

La episiotomía es una incisión que se realiza en los tejidos que rodean la entrada de la vagina (periné). Su objetivo es facilitar la salida del bebé, acortando en unos centímetros el camino que debe recorrer, y aumentando la apertura vaginal. Por otra parte, resulta útil para evitar los desgarros que podrían producirse si el diámetro de la vagina resultara demasiado pequeño en relación con el tamaño del bebé.

Se trata de un recurso que se emplea desde hace décadas. De hecho, se convirtió en una práctica frecuente a partir de los años 50, período que coincide con la “medicalización” de la atención del parto. Se dice que fue el irlandés Fielding Ould quien en 1742 propuso aplicarla en los partos complicados. Pero la primera episiotomía tal como se realiza hoy (mediolateral) data de 1847 y estuvo a cargo del profesor Dubois, en Francia. En aquella época se efectuaba únicamente cuando la vida del bebé corría peligro. 

El corte

La episiotomía se practica en el momento en que la cabeza del bebé está asomando, y distendiendo al máximo los músculos del periné. Solo en ese instante es posible evaluar si la elasticidad del tejido es suficiente para permitir el nacimiento sin peligro de desgarros.

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El corte se realiza con una tijera especial, y puede hacerse de 2 maneras. En la episiotomía “mediana”, la incisión se dirige desde la horquilla vulvar hacia atrás, en línea recta. La ventaja de este método es que la cicatrización resulta menos molesta, pero tiene el inconveniente de que -en forma involuntaria- la herida puede extenderse hasta el ano. El otro procedimiento se conoce como “medio lateral”. Se trata de un corte oblicuo cuyo proceso de cicatrización resulta más incómodo, pero -de extenderse- no compromete ninguna estructura importante.

Para proteger al bebé al momento del corte, el médico coloca dos dedos de su mano izquierda entre la vulva y la cabecita, mientras realiza el corte con la mano derecha. Una vez finalizada la incisión, la cabeza sale en forma prácticamente automática.

Con respecto al dolor, no hay por qué preocuparse: si durante el parto la futura mamá recibió analgesia epidural, no sentirá ninguna molestia. Y si no se la administraron, el profesional aplicará un anestésico local antes de practicar la episiotomía.

A favor y en contra

Hay quienes están a favor y en práctica de esta práctica. Pero como en casi todo en esta vida, las posiciones extremas son poco útiles.  

Existen detractores a ultranza de la episiotomía que sostienen que es antinatural, que interfiere en el desarrollo espontáneo del parto, y que en la mayoría de los casos es innecesaria, porque aunque la elasticidad del periné no sea suficiente, los desgarros que se producen no son graves.

Por su parte, los defensores aseguran que la episiotomía acorta el período expulsivo (muy importante en caso de sufrimiento fetal o agotamiento materno), y que por tratarse de un corte controlado y dirigido, es más sencillo de suturar que un desgarro, y su cicatrización es mejor.

Lo cierto es que ninguna de estas opiniones debe aceptarse de manera absoluta. La decisión sobre la necesidad de efectuarla o no debe ser tomada en el momento preciso en que la cabecita del bebé está “coronando”, porque es allí cuando se pude evaluar la real elasticidad de los tejidos del periné.

Los puntos

Luego del nacimiento se produce la salida de la placenta (alumbramiento). Recién después el médico sutura la episiotomía, siguiendo los planos anatómicos que fueron cortados: mucosa, músculos y piel. En cuanto a la cantidad de puntos, depende del tamaño de la incisión, pero habitualmente se realizan entre 4 y 5, que suelen reabsorberse, de manera que no hay necesidad de retirarlos. No obstante, si pasadas 1 o 2 semanas aún resultan molestos, el médico puede quitarlos.

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