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Cómo estimular el buen humor en los niños

Nada más fascinante que un niño con buen humor. Son chicos que suelen caer bien a todo el mundo, y que hacen amigos con suma facilidad. Pero que por sobre todas las cosas, cuentan con una poderosa herramienta para enfrentar las tensiones y los problemas cotidianos. Y aunque parezca ser una cualidad que se trae (o no) con uno al nacer, la verdad es que las mamás y los papás tienen mucho que ver en su desarrollo y estimulación. 

La alegría del hogar

Por su frescura y espontaneidad, se suele decir que los hijos son la alegría del hogar. Pero pocas veces nos preguntamos cuánto tienen que ver los adultos con esa forma de ser. Los chicos aprenden lo que ven. Y el buen humor no es la excepción. Para que un niño potencie ese aspecto de su personalidad, es necesario que el clima del hogar en que vive sea alegre, que se utilice el humor en casa, y que los padres puedan recurrir a él para aliviar las situaciones tensas. 

El mayor deseo de los padres es que sus hijos sean felices, rían y estén contentos. Pero tal vez, muchos mamás o papás no recuerdan cuándo fue la última vez que se rieron junto a sus hijos. Las obligaciones, el estrés y la falta de tiempo suelen atentar contra los momentos en los que es posible relajarse y disfrutar de un rato de juego y diversión con nuestros chicos. Sin embargo, los beneficios son tan grandes que el esfuerzo bien vale la pena.

Los chicos aprenden lo que ven. El buen humor no es la excepción.

La risa y el buen humor

El buen humor está íntimamente relacionado con la risa. Y ambos son un excelente antídoto contra el estrés cotidiano. Pero no hay que confundirlos: estar de buen humor no implica que tengamos que reír todo el tiempo. 

Estimular el buen humor es transmitir a los hijos una forma de ser. Una manera de enfrentar la vida que implica pararse frente a los problemas de un modo optimista, buscando la alternativa positiva. Estas son las grandes ventajas de este estado de ánimo. Además, es sabido que la risa produce beneficios psíquicos y físicos: activa mecanismos de liberación de hormonas (adrenalina y endorfinas) que provocan sensaciones analgésicas y tranquilizantes, que se traducen en satisfacción y bienestar.

El humor a distintas edades 

El sentido del humor se manifiesta de diferentes maneras a lo largo de los años. Saber esto nos ayuda a conocer la forma en que podemos estimularlo en los chicos.

  • A los 6 meses: Los bebés son muy perceptivos y permeables al estado de ánimo de quienes los rodean. Si los padres están de buen humor, esa actitud suele contagiarlos. Les divierten mucho las risas y las morisquetas. Usando nuestro cuerpo, resultará fácil hacerlos reír y estimular su buen humor. 
  • A los 2 años: A partir de esta edad comienza a surgir verdaderamente el sentido del humor. Las morisquetas continúan siendo un recurso eficaz para conquistar la risa, así como correrlos para atraparlos, hablarles con voces raras (graves o agudas), diferentes a las que usamos siempre. A esta edad ya conocen el uso de ciertos objetos, y las incongruencias los divierten mucho (por ejemplo, hacer el gesto de llevarnos la cuchara a la oreja en lugar de a la boca). La cuestión es exagerar las expresiones y jugar con el equívoco. Otra cosa que no falla es el efecto sorpresa (pero sin asustarlos). 
  • A los 3 años: El vocabulario es más amplio y los chicos encuentran que hay cosas graciosas que se pueden decir con palabras. Así descubren el humor mediante el uso del lenguaje. El equívoco los divierte mucho, desde llamar a las cosas con otro nombre, decir frases sin sentido, o intentar pequeños juegos de palabras con cierta rima. 
  • Entre los 4 y los 5 años: Se ríen de las incongruencias conceptuales, y disfrutan no solo cambiándole el nombre a las cosas sino respondiendo mal las preguntas que les hacemos. Antes, los sorprendidos eran ellos cuando los grandes hacían o decían incongruencias. Ahora, pueden hacerlo ellos. Es importante compartir esos momentos de risa, sabiendo que es parte de un juego y no de una confusión del niño.
  • A los 6 años: El humor se vuelve más parecido al de los adultos. Se divierten ensayando adivinanzas y acertijos, y suelen aprenderse algunos chistes sencillos y repetirlos con insistencia, por el placer que les causa reírse y hacer reír a los demás por medio del ingenio.

Cómo estimular el buen humor

Podemos pensar en muchas estrategias para estimular el buen humor de nuestros hijos. Sin embargo, hay una condición sin la cual ningún método será efectivo: hacerlos vivir en un clima de buen humor. Si en el hogar son frecuentes los gritos, las peleas y las malas reacciones frente a las conductas de los chicos, es muy difícil pretender que reaccionen con buen humor.

Los momentos en que la familia se encuentra reunida (como por ejemplo la hora de la cena) suelen ser propicios para crear un clima agradable. Sonreír cuando hablamos y enfocar la vida con comentarios optimistas es otra manera de contribuir a crear un buen clima.

A medida que los chicos vayan creciendo, será importante destinar un espacio para escucharlos, conocer cómo fue su día y preguntarles no solo por las dificultades sino también por las cosas que salieron bien.

Sorprenderlos con algunas actividades sencillas con las cuales divertirse, como disfrazarse, contar chistes, hacer concursos de muecas, jugar a imitarse, ver películas divertidas o filmaciones familiares graciosas, son excelentes recursos para estimular el buen humor. Y por supuesto, para estrechar lazos de afecto.

Compartir tiempo y divertirnos con nuestros hijos es una saludable manera de recrear el compromiso que asumimos el día que decidimos ser padres.

Asesoró: Dra. Mariana Czapski, Psicóloga y Especialista en Psicología Clínica

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